Continuamos con los refranes financieros más sabios, populares y prácticos que hemos aprendido de los abuelos, ¡aquí, en Consejo Financiero!
Refranes financieros – El tiempo es oro
En quinto lugar está el famoso refrán “El tiempo es oro” que nos enseña cuan valioso es este bien, el único que una vez gastado, no se puede recuperar.
La diferencia entre una persona exitosa de una que no lo es, radica fundamentalmente en el uso que le dan a su tiempo.
Te cuento que cuando salí del colegio tuve que presentarme a la convocatoria al servicio militar. Afortunadamente el día que me tocó ir, habíamos tantos jóvenes que al final del día sobramos tantos que tuvieron que enviarnos a nuestras casas y quedamos de esta manera exentos de dicho servicio.
El asunto es que ese año era el año del mundial Italia 90 y Colombia participaba después de 28 años de eliminaciones.
¿Pues a que me dedique todo ese año? Me dediqué a ver fútbol, toda la televisión que pude y a jugar tantos videojuegos hasta que terminaba con los ojos rojos… Ahhh y también a comer y dormir. Nada más.
Pero una voz en mi mente de adolescente me decía “no desperdicies más tu vida. allá afuera hay mucho más que videojuegos, televisión y ocio. Hay todo un mundo por conquistar”
¿Pues que crees? que a partir del próximo año decidí no volver a desperdiciar un día más de mi vida y salir a conquistar ese mundo laboral y académico que desconocía y me pude dar cuenta que efectivamente el tiempo es oro. Aunque ese año se perdió, me dejo la más importante enseñanza: Lo lamentable que es desperdiciar nuestro tiempo. ¿Cuántas cosas habría podido hacer ese año en lugar de estar al frente de un televisor? haz caso de estos refranes financieros. Que no te pase a ti.
Refranes Financieros – Lo barato sale caro
El sexto de nuestros refranes es “lo barato sale caro” que lo escuche bastante en mi infancia.
Y este refrán si que acumula sabiduría financiera hoy en día, pues nos enseña a desconfiar de un producto o servicio que ofrece miles de bondades pero a un precio sospechosamente bajo.
Te cuento que hace poco una sobrina de mi esposa se graduó de la secundaria y quisimos ayudarle a estudiar inglés. Pues ella y su hermana empezaron averiguar, desde los cursos super rete contra caros de las academias de idiomas más reconocidas hasta los cursos más baratos.
Bueno, pues un buen curso de inglés en Colombia en clases grupales de máximo 5 estudiantes puede valer en total algo así como unos cuatro o cinco mil dólares, hasta que la sobrina de mi esposa y su hermana encontraron un curso en una academia que aparentemente ofrecía todo lo que una muy buena ofrece y muchas cosas más como en 1,000 dólares, pero que si lo pagaban de contado salía en $500 eso si, si se pagaba antes que terminara la promoción de ese mes.
Cuando me consultaron yo les dije que yo no me arriesgaría a comprar un curso tan sospechosamente barato, pero ante la insistencia de ellas y como ya nos habíamos comprometido a ayudarle, les dimos la parte del dinero que nos correspondía y efectivamente terminaron comprando el dichoso curso.
Bueno ¿y en que terminó la historia? En que la niña arrancó con todo el entusiasmo a estudiar en dicha academia, pero encontrándose que al haber tantísimos estudiantes en la misma, cuadrar una clase era una absoluta hazaña …
Pero ese no fue el único problema y es que según la letra menuda, si la totalidad del curso no se hace en el tiempo establecido, no le permiten terminar… a menos que pague un valor adicional por los niveles faltantes… ¿Ves cómo lo barato sale caro?
A veces por querer ahorrarnos unos dólares terminamos perdiendo nuestro dinero o pagando más por las cosas. ¡Cuanta razón tenían los abuelos!
Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente
El séptimo de nuestros refranes financieros es el conocido “Camarón que se duerme se lo lleva la corriente” que nos invita a anticiparnos a las circunstancias que se puedan presentar en la vida.
Y este refrán si que se aplica a nuestras finanzas personales, cuando por ejemplo “nos dormimos” no teniendo un fondo de emergencia y/o un buen seguro de vida para hacerle frente a una situación inesperada, cuando pensamos que el empleo que tenemos nos va a durar toda la vida, cuando no vemos la necesidad de ahorrar para el futuro o no construimos un capital para nuestro plan de retiro.
Y esto es sólo en nuestras finanzas personales, ¿pero cuál es el costo de dormirnos en el resto de las áreas de nuestra vida? Mira, esta pandemia ha sido como un acelerador de los cambios que ya venían sucediendo en nuestros países en materia social, económica y sobre todo tecnológica. Es increíble ver como nos ha cambiado la vida en tan sólo unos meses.
Y si hay un buen momento como dicen los abuelos de “despabilarnos” es este, aceptando que estamos ante un nuevo normal que exige que no sólo seamos más diligentes con nuestras finanzas personales, sino que además evolucionemos en la forma en que trabajamos, que volquemos nuestros modelos de negocio a lo digital, que modifiquemos nuestros hábitos de vida… pues lo único que no cambia en la vida es el cambio constante…
Entonces, adquiere el hábito de anticiparte a los cambios de este mundo cada vez más dinámico, pues es mejor cambiar de forma voluntaria a hacerlo por obligación o cuando ya tengas el agua al cuello, es decir ¡¡cuando te esté llevando la corriente de las circunstancias!!
Cuida el centavo, que el peso se cuida sólo
El octavo lugar de nuestros refranes financieros es el famosísimo “cuida el centavo, que el peso se cuida sólo”, un refrán que nos enseña a cuidar las pequeñas cantidades de dinero, para mantener saludables las grandes.
La escritura dice que cuando somos fieles en lo poco, Dios nos pondrá sobre mucho y creo que la enseñanza que encierra este refrán, tiene mucho que ver con la escritura.
Pero ojo, no confundas este refrán con la tacañería. No. Lo que enseña este refrán es buena administración, al punto de no despreciar las pequeñas cantidades de dinero que llegan a nuestras manos.
Esto me recuerda la historia de Sandra, una compañera de estudios de postgrado quien con un pequeño salario pero una muy buena administración de su dinero, logró pagarse estos costosos estudios, en una prestigiosa universidad donde usualmente van personas de altos ingresos. Bueno ¿y como lo logró? Fácil, cuidando el centavo.
Recuerdo que durante ese año de postgrado teníamos que reunirnos con dos compañeras más cada 8 días para hacer los trabajos que nos dejaban después de clase y se podía ver como Sandra administraba cada peso de transporte, comidas y hasta de fotocopias de manera estricta, haciendo alcanzar su platica.
Al final de ese año, Sandra se graduaría de Especialista en Gerencia de mercadeo, como cualquiera de nosotros, pero con la inmensa satisfacción de haber logrado mucho con poco.
Eso es a lo que hace referencia este refrán: Cuidar el centavo, es decir administrar lo mejor que podamos el dinero que llega a nuestras manos, para que el peso se cuide sólo, ó en otras palabras, logremos grandes metas financieras como consecuencia de lo primero. Así de sencillo.
Refranes Financieros – El que tiene tienda que la atienda, sino, que la venda
Y el noveno de nuestros refranes financieros es “El que tiene tienda que la atienda, sino que la venda” que nos enseña algo básico en el mundo de los negocios y es que si queremos meternos en un negocio, debemos dedicarle tiempo y corazón para administrarlo.
Mira: hay algo en común que mata una relación amorosa y un negocio: y es la distancia.
No podemos pretender hacer prosperar un negocio si no nos hacemos cargo de él, por lo menos en un principio que es cuando más lo necesita.
Algunos clientes a veces me llaman y me dicen oiga Fernando, es que tengo una platica para invertir en un negocio, pero no tengo tiempo para averiguar en que… Lo único que quiero es invertir y pasar de vez en cuando a retirar las utilidades del mismo y ya…
Mira, si piensas así, ¡¡craso error!! He conocido clientes que han invertido su dinero en taxis, panaderías, restaurantes y otros tipos de negocios que han fracasado, simplemente porque sus dueños no estaban a cargo, sólo unos empleados que trabajaban allí por un salario, empleados que les interesaba poco si al negocio le iba bien o mal…
Si vas a invertir en un negocio, debes estar al frente, lo que quiere decir que debes tener tiempoooo para administrarlo, supervisarlo, y hacerlo crecer, para ahí si empezar a delegar, poniendo a personas confiables para administrarlo, pero aún así, por maduro que esté tu negocio, nunca podrás desentenderte de él, es imposible, ya que habrán frecuentes decisiones que sólo tú como dueño, puedes tomar.
Y si no tienes tiempo, pues no te metas en ese problema y si ya estás metido en él, pues vende la tienda, ¡perdón!, el negocio y evítate dolores más de cabeza.
Para concluir…
Bueno, pues estos fueron los nueve refranes financieros que aprendimos de los abuelos y por supuesto, hay muchos más que no alcanzamos a ver en este episodio, pero que sin duda siguen estando más vigentes que nunca.
La cultura oriental se caracteriza por el gran respeto que se tiene hacia sus ancianos, quienes fungen a nivel familiar, empresarial y en diversos ámbitos como esos sabios consejeros a quienes se consulta frecuentemente. No es gratis que estas naciones hayan logrado alcanzar la relevancia global que actualmente tienen, si no es por tener tan en cuenta la experiencia de sus mayores.
Entonces, ¿Por qué no abríamos de hacer exactamente lo mismo? Te invito a apreciar cada enseñanza que escuchemos de nuestros mayores, pues cada lección o refrán que escuchemos de ellos pueden ser verdaderas perlas de sabiduría, que pueden transformar nuestra vida financiera y personal.
Como dice el bien conocido refrán: “Escucha el doble de lo que hablas”
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