¿Porqué el buen Samaritano tuvo el poder para ayudar a su prójimo y pasar a la historia? Descúbrelo aquí en Consejo Financiero!
Hay historias que por siempre serán recordadas porque relatan hechos que se salieron de lo común, ya sea por lo que alguien hizo, por el heroísmo que alguien mostró, por el sacrificio que alguien puso o por sea lo que sea alguien haya hecho que se salió del molde de la cotidianidad.
Y una de esas historias es la del buen Samaritano, conocida como una de las parábolas más conocidas de Jesús, que podemos leer en el libro de Lucas en el capítulo 10
Bueno, ¿y que tiene que ver esto con finanzas personales? pues tiene que ver con más de lo que crees, pues esta historia tiene enseñanzas muy valiosas para nuestra vida personal y financiera. ¿me acompañas?
Historia del Buen Samaritano
Bien. según el evangelio de Lucas la historia del buen Samaritano nace como respuesta a una pregunta que le hizo un experto de la ley religiosa a Jesús, preguntándole puntualmente quien era su prójimo para poderlo amar como Dios ordenaba en la ley.
Entonces en respuesta, Jesús cuenta la historia de un hombre quien viajaba de una ciudad a otra quien es golpeado y asaltado salvajemente por unos ladrones y dejado casi muerto en el camino.
Entonces dice la historia que primero pasó un sacerdote judío y al verlo siguió de largo, luego pasó un Levita, que en esa época eran las personas que servían en el templo de Jerusalén y que también siguió de largo, pero que luego pasó un Samaritano que en esa época era alguien que pertenecía a un grupo étnico despreciado por los Judíos, quien al ver a este hombre herido sintió compasión y actuó en consecuencia curándole las heridas, vendándolo y como si fuera poco lo subió a su cabalgadora, lo llevo a un alojamiento donde lo cuidó y al otro día sacó dos monedas de plata y se las entregó al dueño del alojamiento pidiéndole que lo cuidara y diciéndole que si éste llegara a incurrir en mayores gastos, pues él los cubriría cuando regresara.
Reflexiones entorno al Buen Samaritano
Bueno ¿y que lecciones podemos aprender de esta historia?
Bueno, pues en primer lugar creo que esta es una historia que nos motiva a ser compasivos y hacer el bien como dice el refrán sin importar a quien.
Recordemos que los Samaritanos eran una etnia despreciada por los Judíos y aunque la historia no lo dice, se entiende que el hombre herido era claramente Judío, un hombre quien seguramente también despreciaba a los Samaritanos, pero por las vueltas que da la vida, fue salvado por uno de ellos y no por uno de los de su mismo pueblo.
Hay una película extraordinaria que habla de esto precisamente y es “Hasta el último hombre” de Mel Gibson, que cuenta la historia de Desmond Doss, un soldado quien sirvió en la segunda guerra mundial como enfermero y quien salvó a más de 75 soldados, incluyendo soldados enemigos. Que gran muestra de compasión, ¿no?
Bueno ¿y como podemos ser compasivos? fácil, haciendo el bien sin mirar a quién.
Todos hemos tenido y tendremos oportunidades para ser compasivos, ayudando a familias que en esta época de pandemia están en situación de necesidad, echándole una mano al conductor que se ha quedado varado, escuchando a la persona que llora en la banca de un parque, visitando a la persona que está enferma, o sea lo que sea que podamos hacer por los demás, sin importar sus creencias religiosas, políticas o sociales. Podemos ser buenos Samaritanos en nuestra vida diaria.
Vale. La segunda lección que podemos aprender de esta historia es que además de compasión, el buen Samaritano ojo, tenía dinero, tanto que pudo pagar los gastos necesarios en la recuperación del hombre herido.
Y aunque tampoco lo diga expresamente la biblia, podemos leer entre líneas que el buen Samaritano no era un hombre común: era un hombre ocupado y quizás por dicha razón un hombre próspero, hecho que podemos ver en el encargo que éste le hace al dueño del alojamiento de cuidar al herido mientras él seguramente atendía los asuntos motivo del viaje que había emprendido.
Y esto nos lleva a la tercera lección del buen Samaritano y es que cuando unimos compasión y dinero logramos una mezcla maravillosa, pero que cuando separamos estos dos conceptos es una lástima. ¿Por qué?
Bueno, pues porque de una parte tener compasión pero no tener recursos económicos es una buena obra y está muy bien, pero tener compasión y además dinero hace que dicha compasión tenga mucho más alcance e impacto, como lo cuenta esta profunda historia bíblica. Si el buen Samaritano hubiera tenido compasión pero no dinero, pues no hubiera podido ayudarle tanto al hombre herido como finalmente lo hizo.
Pero ojo: Lo mismo pasa cuando tenemos dinero pero no compasión, pues nuestra vida y el uso que le demos a nuestro dinero se vuelven intrascendentes, como finalmente pasó con el sacerdote y el levita que no ayudaron al hombre herido.
Ya te he dicho que está bien construir riqueza financiera y de eso es que aprendemos precisamente en este Blog & Podcast de finanzas personales, pero como ya te lo he dicho en numerosas ocasiones, no tiene sentido acumular y acumular dinero, sin darle un propósito superior al mismo.
¿Qué pasaría si todos usáramos una parte de nuestro dinero en cosas que pueden llegar a salvar y/o a transformar vidas? Estoy seguro que tendríamos una sociedad más próspera y justa.
¿Y que podemos hacer entonces para darle un sentido superior a nuestra vida y nuestras finanzas? Fácil, hacer exactamente lo que hizo el buen Samaritano: practicar la compasión y dar una parte de nuestro tiempo y dinero para transformar vidas, ayudando como ya te lo decía a personas o familias que estén en necesidad, pagar o ayudar a pagar la universidad de un joven que quiere estudiar pero que sus padres nunca podrían pagar, ayudando financieramente a una persona que no puede pagar todos los gastos médicos de su tratamiento, donando y siendo voluntario en tu iglesia, apoyando financieramente a la organización que trabaje en la causa que quieras ayudar o sea la que sea la oportunidad que tengas para transformar vidas y hacer de tu comunidad, región o país uno mucho mejor.
Si lo haces, créeme: La satisfacción de poder hacerlo va a ser mucho mayor que si sólo te dedicas a acumular riquezas, riquezas que en muchos casos no te va a alcanzar la vida para disfrutarlas. ¿ves?
Para concluir…
Ahora: ¿Por qué crees que el buen Samaritano será recordado por siempre? precisamente por combinar estos dos aspectos: compasión y dinero, algo tristemente poco común hace siglos y hoy en día.
¿Por qué entonces no seguir las valiosas enseñanzas que nos deja esta historia? y no necesariamente para ser recordados también y que en nombre nuestro se escriban libros o se erijan placas conmemorativas, no, sino buscando la enorme satisfacción de poder afectar positivamente la vida de los demás a través de la compasión y del poder transformador de la riqueza financiera en la vida de las personas.
Y aunque quizás al hacerlo muchas veces no recibas en retribución en últimas el vano reconocimiento o felicitación de los demás, la escritura enseña que esas buenas obras si son vistas por Dios, quien finalmente te recompensará abundantemente en todas las áreas de tu vida.
Entonces, ¿te animas a darle un sentido superior a tu vida y a tus finanzas como lo hizo el buen Samaritano? ¡Te aseguro que no te arrepentirás!
Si quieres escuchar el episodio podcast de este post, da clic a continuación:

Deja un comentario