Hoy continuamos con nuestra serie de libros de finanzas personales y el turno le ha tocado al Bestseller “La Psicología del dinero” del ex periodista financiero Morgan Housel, quien ha vendido ya más de dos millones de copias.
Bueno, pues este libro es bien interesante porque explora por qué la psicología incide más en el éxito financiero que tener habilidades matemáticas o altos estudios, contando la historia de Ronald Read, conserje y empleado de una gasolinera en Vermont, quien falleció a los 92 años, dejando una fortuna de más de ocho millones de dólares. Por supuesto, Ronald no había ganado la lotería ni había heredado dinero. Lo único que hizo fue apartar una pequeña cantidad de sus ingresos cada mes e invertirla en empresas consolidadas y dejando que su riqueza se acumulara a lo largo de los años.
Mientras tanto, un ejecutivo de finanzas con estudios en Harvard que una revista de negocios destaco como un éxito financiero cuando tenía tan sólo 30 años, se fue con el tiempo a la quiebra.
Bueno, pues he querido traer este libro al blog para analizar sus principales enseñanzas y como la psicología puede ser tan determinante en nuestra vida personal y financiera. ¿Comenzamos?
Lecciones para lograr la psicología del dinero
Lección # 1: Nadie está loco a la hora de invertir
Bueno. La primera lección que nos da este libro es que nadie está loco a la hora de invertir, queriendo explicar que nadie puede juzgar a otra persona por la manera en que invierte su dinero, pues una inversión que parezca ilógica a una persona, no debe serlo para otra.
Un ejemplo de ello es que no podemos juzgar a una persona porque le puede parecer una inversión magnífica coleccionar tarjetas de Baseball o recoger firmas de celebridades porque cree que en un futuro podrá venderlas en una fortuna, así como tampoco podemos ser juzgados por invertir en un negocio que empezará a dar utilidades en cinco años o invertir en el mercado de valores cuando las acciones no hacen sino bajar.
El autor dice que la forma en que invertimos nuestro dinero está influenciado básicamente por nuestra experiencia y el entorno socio económico en el que crecimos, es decir, vemos las inversiones desde diferentes ópticas, razón por la cual todo es respetable.
Mi observación entorno a esta primera lección es lo siguiente y es: Al invertir sea en lo que sea, que no sean juegos de azar, ni cosas ilegales, sino más bien que sean negocios o inversiones que conozcas muy bien. Si eres un duro en carnicerías, invierte en eso, si eres un experto en cultivos hidropónicos, vete por ahí. Si te encanta el mercado Forex, métete de cabeza a invertir. Si te apasiona el mercado inmobiliario, dedícate a eso, pero nunca inviertas en algo que no conoces o no entiendes. ¿Vale?
Lección #2: La Suerte y el riesgo.
Ok. La segunda lección de la psicología del dinero es que aceptemos la existencia de la suerte y el riesgo como variables que afectan nuestra vida financiera, variables que por cierto escapan de nuestro control, por lo que debemos entender que el 100% de nuestros resultados no pueden ser atribuidos sólo a nuestro esfuerzo o decisiones, sino que siempre dichas variables afectarán nuestros resultados financieros.
Por ejemplo, Bill Gates tuvo la suerte de estudiar en una de las pocas universidades donde había computadoras en ese tiempo y asumió el riesgo de emprender en algo totalmente nuevo en el garaje de su casa, sin tener ninguna garantía para él ni la seguridad de un empleo común.
Esto nos enseña algo valioso a la hora de invertir: Y es que aunque la suerte y el riesgo escapan de nuestro control, si podemos por decirlo de alguna forma “graduar o dosificar” el riesgo que queremos asumir. Te lo explico con un par de ejemplos.
Digamos que tienes un capital para invertir en el mercado de valores y hay muchas acciones que están muy baratas y todas ellas tienen un potencial de valorización diferente, que depende básicamente de los riesgos asociados al comportamiento de la economía y del sector en el que está.
Bueno, pues la forma de dosificar el riesgo ocurre cuando diversificas, es decir, cuando compras no una sino varias acciones de diferentes sectores de la economía, de tal manera que si algunas les va mal, van a ver a otras que les va a ir bien y eso hace que en conjunto ganes dinero, asumiendo un riesgo controlado.
Lo mismo pasa cuando por ejemplo en lugar de invertir en criptomonedas, decides invertir en el mercado inmobiliario, un mercado con un riesgo claramente menor.
No obstante, si queremos manejar el dinero de manera activa es necesario, si o si, asumir riesgos y dejar el temor y la paranoia a la hora de invertir, pues claramente, ante mayor riesgo, sin ser desbocados, tendremos más recompensa y en ocasiones correr riesgos es acompañado por la suerte.
Lección # 3: Cuidarnos del nunca es suficiente.
Vale. La tercera lección que nos deja este libro de la psicología del dinero es que debemos cuidarnos del “nunca es suficiente” como esa ambición desbordada por tener cada vez más en lugar de tener ojo: más satisfacción, porque podríamos perder lo realmente importante en la vida.
Esta lección me encanta, pues toca un tema del que hemos hablado repetidamente en este blog y es acerca de ese sano equilibrio entre el crecimiento financiero y la vida personal, pues claramente, o por lo menos eso pienso yo, es que lo que construimos financieramente hablando, es para disfrutárnoslo con nuestra familia y para darlo con generosidad a quien verdaderamente lo necesita.
No tiene sentido acumular y acumular dinero a expensas de nuestro tiempo de familia o nuestra salud. Por eso es que tenemos que tener la sabiduría para frenar el crecimiento financiero o al menos delegarlo a nuestros hijos u otras personas y mantener lo que realmente trae realización en nuestra vida, pues para ello es que finalmente trabajamos todos. ¿no?
Lección # 4: Las confusiones con el interés compuesto.
Vale. La cuarta lección es la que habla del interés compuesto. El autor dice que una buena inversión no es necesariamente la que deja una mejor rentabilidad en el corto plazo, sino que una buena inversión es aquella que me da el mayor retorno en el largo plazo.
Un buen ejemplo es el tema de la inversión en criptomonedas vs. el mercado inmobiliario.
Hoy todo el mundo quiere invertir en criptomonedas, simplemente por los astronómicos retornos que éstas pueden generar en el corto plazo, mientras que el mercado inmobiliario aunque tiene también una buena valorización, sus rentabilidades son mucho más moderadas que las ofrecidas por los criptoactivos.
Esto me recuerda la famosa fabula de la liebre y la tortuga, quienes se retaron a competir quien llegaba primero a cierto lugar, competencia que fue ampliamente liderada por la liebre en un comienzo, pero quien confiada en su velocidad se tomó un descanso quedándose dormida, hecho que fue aprovechado por la tortuga, quien con su paso tranquilo pero constante, llego de primeras a la meta.
Bueno, pues la gran enseñanza de esta lección es que el interés compuesto es esa tortuga financiera que a medida que pasa el tiempo se va volviendo cada vez más rápida, conforme vamos invirtiendo en más inmuebles u otros activos que no prometen rentabilidades absurdas de corto plazo, como los portafolios de inversión o tu fondo para el retiro. ¿Cómo crees que termino Ronald, el empleado de la gasolinera del que hablábamos al comienzo de este post con 8 millones de dólares? A punta de interés compuesto. Nada más.
Este ha sido el principio de toda la vida de Warren Buffet, el quinto hombre más rico del mundo, quien construyó el 90% de su fortuna no a los 20, ni los 40, sino hasta después de sus 60 años, a través de hacer inversiones de largo plazo. Para él, es mejor una inversión que rente por décadas en lugar de otra que dé rendimientos gigantescos en el corto plazo, entre otras cosas porque ese tipo de inversiones son como la espuma: así como suben, bajan estrepitosamente. La historia lo ha comprobado una y otra vez.
Lección # 5: Conseguir la riqueza vs. mantener la riqueza.
Muy bien. La quinta lección es que una cosa es conseguir riqueza y otra bien diferente es mantenerla. En otras palabras, vale más mantenerse en el largo plazo que ganar mucho dinero hoy.
Esto último tiene en mi opinión un gran valor en la psicología del del dinero, pues considero que el secreto para alcanzar una prosperidad sólida y duradera no depende de si tenemos un sueldo o entradas mensuales grandes o chiquitas hoy, depende fundamentalmente de la forma que gastemos y sobre todo de si tenemos hábitos de ahorro cada mes y de la forma en la que invirtamos nuestro dinero. Ahí es donde reside el verdadero secreto para mantener la riqueza toda la vida y como lo veíamos en el episodio 246, mantenerla por generaciones.
Lección # 6: La libertad.
La sexta lección de la que habla el libro la psicología del dinero es acerca de la libertad, que confieso me hizo reflexionar mucho porque habla que la mayor forma o dimensión que puede adquirir la riqueza financiera es cuando nos proporciona la libertad de elegir que queremos hacer hoy al despertarnos.
Esto nos lleva preguntarnos por ejemplo: Si es un día laboral, ¿podríamos levantamos para hacer algo que deseamos o por el contrario nos levantamos porque tenemos por obligación que ir a trabajar?
La reflexión a la que el autor nos lleva es si ¿nuestras finanzas nos permiten levantarnos un día y darnos el lujo de irnos a cine, a la playa o hacer una pijamada todo el día con nuestra familia en lugar de ir a trabajar sin que eso nos afecte financieramente?
La verdadera libertad que proporciona el dinero según el autor es la posibilidad de que seamos verdaderos dueños de nuestro tiempo. El mayor retorno que el dinero nos puede dar no está en acumularlo en una bóveda como Rico Mc Pato, no, sino que con éste podamos darnos la vida que queremos tener, disfrutarla con quien queramos hacerlo y por el tiempo que queramos hacerlo. Esa es la verdadera libertad.
Lección # 7: La riqueza no es lo que ves, es lo que no ves.
La séptima lección es que la riqueza no es lo que vemos, sino lo que no vemos. ¿Porque? Te lo explico a continuación:
Resulta que la psicología del dinero nos explica que una cosa es aparentar ante otros tener dinero gastando y endeudándose y otra cosa es realmente tener dinero. Muchas veces vemos personas que conducen el auto último modelo o que viven en un lugar exclusivo de la ciudad, pero no necesariamente eso que vemos es riqueza, sino una bonita fachada construida con deudas. Por eso es que según el autor, gastar dinero para demostrar a otros, es la forma más rápida para tener menos dinero.
En cambio, cuando veamos una persona de bajo perfil, amable, organizada, que vive bien pero con frugalidad, que se caracteriza por hablar más bien poco de lo que tiene o lo que ha logrado, sospechemos positivamente de esa persona, pues muy seguramente estaremos ante una persona financieramente próspera y hasta rica.
Lección # 8: Ahorremos dinero.
Vale. La octava lección de este Bestseller es que ahorremos dinero. Así de sencillo. El autor sostiene que como ya lo mencionábamos, la construcción de riqueza tiene que ver muy poco con nuestros ingresos, sino más bien con nuestros hábitos de ahorro. Y dice algo tan simple como relevante y es lo siguiente: que el ahorro tiene su origen cuando gastamos menos y cuando gastamos menos es porque deseamos menos cosas, y cuando deseamos menos cosas tendremos menos asuntos porque preocuparnos y al preocuparnos menos, seremos más felices. Espectacular, ¿no?
Y finaliza esta lección con la siguiente reflexión: A mayor Ego, menos riqueza. A menor ego, mayor riqueza. No necesitamos demostrarle a los demás lo que tenemos para ser más felices. No, la verdadera felicidad está en cumplir los objetivos de vida que nos realizan, usando el dinero como esa útil herramienta para hacerlos realidad.
Moraleja: No todo lo que brilla es oro.
Lección # 9: Margen de seguridad.
Muy bien. La novena lección es lo que el autor llama el margen de seguridad, que no es más que ser conscientes que en el mundo de las inversiones no hay certezas absolutas, es decir, siempre habrá incertidumbre y riesgos.
Para ello, el autor nos dice que a la hora de hacer cualquier inversión debemos tener en cuenta todos aquellos escenarios que no son tan positivos calculando cuanto podríamos perder, en el peor de los casos. En otras palabras, es prepararnos para lo peor, pero esperando lo mejor.
Hay un error típico en los inversionistas y es que tendemos a sobreestimar los resultados, es decir, pecar por exceso de optimismo y a minimizar los riesgos, o sea, a ignorar los escenarios negativos.
Por tal razón y siguiendo una buena psicología del dinero, lo que debemos hacer claramente es calcular cuanto podríamos perder en el peor de los escenarios de una inversión. Por ejemplo, y vuelvo con el ejemplo de las criptomonedas: Si decides invertir en estas, convendría calcular cuanto perderías si se desploman, pérdida que puede ser fácilmente de un 30% un 50% o un 70% en cuestión de días o semanas. ¿Estarías dispuesto a asumir un riesgo como ese?
El autor nos invita a que tengamos un margen, un margen de seguridad razonable a la hora de invertir, que nos lleve si, a asumir riesgos, pero sin exponer nuestras inversiones a grandes pérdidas o idealmente a que si no ganamos, pues perdamos poquito o no perdamos.
Lección # 10: Nada es gratis.
Ok. La lección # 10 que podemos recoger de este libro la psicología del dinero es que no hay nada gratis en el mundo de las inversiones, aunque no aparezca en por decirlo de alguna manera en la “etiqueta” del producto o servicio objeto de nuestro interés. ¿Por qué?
Porque invertir también tiene un precio: ¿y cual es este precio? El famoso riesgo, representado en volatilidad, temor, dudas, incertidumbre, cambios abruptos en la economía, pandemias y perder dinero. Si de verdad queremos invertir, pues debemos convencernos que ese precio vale la pena. Ese es el precio del éxito que no todo el mundo está dispuesto a pagar.
Cuando hablo con clientes que quieren invertir en el mercado de valores me preguntan que es lo que más rentabilidad puede dar y yo le digo que invertir en acciones. Pues la mayoría me dicen que si es lo que más rentabilidad da, pues que listo, que ellos se animan a invertir todo su capital en acciones, hasta cuando les digo el riesgo de desvalorizaciones que pueden tener las mismas en el corto plazo, con el fin de alcanzar rentabilidades muy superiores en el largo plazo.
Todo el mundo quiere ganar dinero sin asumir riesgos. Pero ¿sabes qué? Si quieres ganar más que lo que te paga un banco, debes pagar el precio llamado riesgo, pero ojo, un riesgo calculado en negocios o activos legales y regulados, nunca el riesgo absurdo que debes pagar al invertir en los juegos de azar, las criptomonedas, las pirámides o cualquier tipo de negocio ilícito. ¿Vale?
Para concluir
Bueno, pues estas fueron diez lecciones que podemos recoger del libro la Psicología del Dinero de Morgan Housel.
Para terminar, quisiera recoger una reflexión final de este libro y es que manejar nuestras emociones y por ende nuestros comportamientos es más valioso que llenarnos de información de como manejar nuestro dinero. ¿Por qué?
Porque aprender los principios financieros correctos es bastante fácil, lo realmente difícil es someter nuestra psicología, es decir, nuestros pensamientos y emociones a ellos y por ende manejar bien nuestras finanzas.
Creo que es importante ir más allá de los conocimientos financieros, es decir, esforzarnos en conocernos a nosotros mismos, es decir, nuestro temperamento, nuestros deseos, nuestras creencias, nuestras fortalezas y sobre todo nuestras debilidades, para que a partir de éste auto conocimiento podamos integrarlo a los principios financieros que cada ocho días vemos en este podcast.
Sócrates dijo:
“Conócete a ti mismo”
Honestamente, ¿Cuánto crees realmente que te conoces a ti mismo?

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