¿Que similitudes hay entre el metabolismo humano & Finanzas Personales? ¡Quédate y descubre el asombroso Metabolismo Financiero!
Quiero contarte que desde hace unos 10 años, aprender de temas de salud se ha convertido para mí en una prioridad, de una parte porque quiero conservarla y de otra porque al igual que en todo en la vida, soy un convencido que los buenos hábitos que practiquemos hoy, van a construir un mejor futuro, que para este caso es tener una buena vejez.
Bueno, pues en este proceso de aprendizaje, imagínate que llegó a mis manos un libro titulado “El Milagro Metabólico” del médico funcional Carlos Jaramillo, Un libro de esos absolutamente revelador que habla básicamente de como mejorar nuestra salud a través de la alimentación.
Bueno pues quizás suene que vivo obsesionado con las finanzas personales con lo que te voy a contar y quizás sí, viva obsesionado con este tema, pero me lo creas o no, encontré en las líneas de este libro, principios financieros básicos de organización y ahorro que aplica nuestro metabolismo en la administración de los recursos que le entregamos a través de la alimentación y de los cuales podemos aprender montones para nuestra vida financiera.
Si quieres aprender de estos sabios principios, acompáñame en este episodio.
Proceso Metabólico humano
Muy bien. empecemos hablando de un concepto clave y que es eso del Metabolismo. Según el Dr. Jaramillo el metabolismo es la capacidad que tienen las células de nuestro cuerpo para utilizar adecuadamente el oxígeno y el alimento que entran en el organismo con el fin de producir energía.
Bueno ¿y energía para que? pues para el funcionamiento normal de nuestro cuerpo, en por ejemplo el funcionamiento de nuestro cerebro, los órganos internos, la respiración, la actividad física que realizamos como caminar, correr, hacer ejercicio, trabajar, o en cosas súper rutinarias como cepillarnos los dientes o incluso dormir.
Bueno ¿y como hacemos para adquirir esa fuente de energía que necesitamos? fácil, a través de los alimentos que comemos, los cuales tienen los carbohidratos, las grasas, las proteínas y demás componentes que necesitamos para proveer a nuestro cuerpo de la energía que necesita para funcionar.
Bueno ¿Y como esos alimentos se convierten en energía para que nuestras células funcionen?
Y aquí es donde viene, por lo menos para mí, la gran revelación de este episodio, entendiendo como nuestro organismo aplica los principios de organización y ahorro que ya te comentaba y quiero que lo veamos con un sencillo ejemplo.
Supongamos que llega la tan esperada hora del almuerzo y nos sentamos a almorzar con buen apetito.
Bueno, pues lo primero que sucede es que el alimento entra por la boca, baja por el esófago, llega al estómago y un rato después pasa al intestino delgado, quien se encarga de asimilar de lo que comimos los nutrientes que necesita nuestro organismo, para posteriormente enviar los mismos al torrente sanguíneo.
El asunto es que uno de esos importantes nutrientes que ingresan a la sangre es la glucosa, precisamente el combustible o la fuente de energía que necesitan las células de nuestro cuerpo para funcionar.
En este punto, la primera tarea de nuestro metabolismo es hacerle llegar a las billones de células que componen cada uno de los órganos de nuestro cuerpo esa glucosa que está circulando por las autopistas de nuestro torrente sanguíneo Y bueno ¿Y como lo hace?
Bueno, pues resulta que cuando las “alarmas” corporales de nuestro organismo detectan la presencia de glucosa en nuestra sangre, le avisan a nuestro páncreas para que fabrique la famosa insulina, una importante hormona que se encarga de administrar la glucosa que ha llegado a nuestro cuerpo. ¿y como lo hace? Mira lo interesante.
Bueno pues lo primero que hace la insulina es tomar las moléculas de glucosa en sangre y envía aproximadamente un 80% de estas a las células de nuestro cuerpo y como buena administradora, no se gasta todo sino que ahorra un 20% de esta molécula principalmente en el hígado convertida ya en Glucógeno, una nueva molécula que puede convertirse de forma rápida otra vez en glucosa, en caso que el organismo la necesite con urgencia.
Bueno ¿y que pasa si el envío de glucosa excede las reales necesidades de energía de las células de nuestro cuerpo? Super sencillo, la insulina no la desecha sino que la transforma en las temidas grasas y la ahorra como capital de energía de mediano a largo plazo en nuestros órganos o en el tejido debajo de nuestra piel, ubicándola usualmente en las caderas de las chicas generando los tan odiados bananos y en la zona abdominal de nosotros los hombres, dando origen a la tan reconocida barriga. ¡Toda una fortuna ahorrada en nuestro cuerpo!
Aunque no es el objetivo del tema de este post, quiero hacer un paréntesis: Resulta que cuando nos alimentamos mal consumiendo azúcar, alcohol y carbohidratos en exceso, estamos poniendo a trabajar nuestro páncreas en exceso, obligándolo a generar más y más insulina para procesar esa glucosa en exceso que ingresa a nuestra sangre, hasta que nuestro cuerpo ya no tiene donde más guardar esta molécula o el páncreas de tanto producirla se hace incapaz de producir más insulina, generando en ambos casos un exceso de glucosa o en otras palabras, de azúcar en sangre que da lugar a una de las primeras causas de mortalidad en el mundo: La diabetes. De aquí la razón de alimentarnos adecuadamente, evitando en especial el azúcar en todas sus formas, que constituye la principal fuente de glucosa en lo que comemos.
Porque cuando hacemos dieta no bajamos de peso
Bien. Hasta aquí hemos visto el importante papel de la insulina en la administración del combustible de nuestro organismo llamado glucosa enviando el 80% de la misma a las células de nuestro organismo, ahorrando un 20% de la misma en el hígado transformada en glucógeno y lo que sobra de todo el proceso, convirtiéndola en grasa, ahorrándola en la zona abdominal y poniéndonos de paso en aprietos cuando queremos ponernos nuestro jean favorito.
Pero hay algo aún más interesante y tiene como origen el famoso dilema que enfrentamos todos los que queremos bajar de peso y es el siguiente:
¿Por qué cuando hacemos dieta logramos bajamos de peso las primeras semanas y después nos estancamos en esa pérdida de peso aún si estamos tomando sólo jugos verdes y estamos haciendo ejercicio como locos?
Buena pregunta. Imagínate que el organismo es un gran administrador y actúa como nosotros deberíamos actuar si por ejemplo se nos bajaran los ingresos, igualito. Para que me entiendas te voy a dar otro ejemplo.
Imaginemos que veníamos acostumbrados a una dieta de digamos 2,500 calorías diarias, que por cierto ya se nos está empezando a notar. Entonces mortificados decimos “ya no mas” y decidimos hacer la dieta de moda que es una verdadera tortura porque sólo tiene 1,000 calorias, esperando a que nuestro cuerpo tenga que recurrir a los ahorros de glucógeno y grasa para compensar la diferencia y así bajar de peso
¿y que crees? que efectivamente nuestro cuerpo acostumbrado a recibir 2,500 calorías tiene que recurrir primeramente a sus reservas de emergencia depositadas en el hígado de glucógeno para suplir la diferencia y una vez agotada esta fuente ahí si recurre al odiado gordito que queremos eliminar ¡y vualá! Empezamos a bajar de peso.
Pero como ya te lo decía, el organismo es un gran administrador, pues al ver que le bajaste su salario calórico de 2,500 a sólo 1,000 calorías, pues se aprieta el cinturón, ordenándole a las células a consumir menos energía y acomodarse al sueldo pírrico de 1,000 calorías que le estás dando y para colmo hace lo posible para seguir ahorrando una pequeña parte en el hígado y evitar al máximo tener que recurrir a los ahorros ubicados en los depósitos grasos.
Por esta razón es que es un “camello” quemar los gorditos y la razón por la que nos estancamos en nuestro peso, así estemos haciendo la hipermega dieta. ¿ves?
Y entramos aquí en una guerra de fuerzas: Tu voluntad para seguir torturándote con la dieta y tu cuerpo haciendo todo lo posible para ajustarse a ese nuevo presupuesto calórico, haciendo lo que esté a su alcance para no gastarse sus preciados ahorros energéticos. ¿Quién crees que termina ganando el pulso la mayoría de las veces? Jajaja
Por cierto, la mejor manera de bajar de peso no es hacer dietas absurdas, lo que necesitas es cambiar tus hábitos alimenticios y dejar de comer cosas que envenenan tu organismo.
Si quieres saber como alimentarte inteligentemente, mejorar un montón de salud y por supuesto, bajar de peso, te invito a leer el libro.
¿Conclusión de este punto? Que nuestro organismo es un gran administrador de los recursos que la demos, quien se ajusta al presupuesto que le impongamos, gastando y ahorrando sabiamente.
Metabolismo Financiero – Lecciones financieras
Muy bien visto esto, aunque quizás ya sabes para donde voy, ¿que principios financieros podemos ver reflejados en el funcionamiento del metabolismo de nuestro cuerpo?
Bueno pues el primer principio del Metabolismo financiero que podemos encontrar es claramente el principio de la organización, en la que el organismo separa sus recursos energéticos en tres rubros. Los recursos para gastar, distribuyendo la glucosa necesaria para el funcionamiento celular, el ahorro de corto plazo ahorrando glucógeno en el hígado y el ahorro de largo plazo en forma de grasa.
Bueno pues esto es exactamente lo mismo lo que hacemos en nuestras finanzas personales: hacer un presupuesto para gastar, ahorrar una parte de nuestros ingresos para construir nuestro fondo de emergencia y ahorrar en fondos de inversión para cumplir nuestros objetivos de mediano y largo plazo. Todo organizado en cestas diferentes.
Y esto nos lleva al segundo principio del Metabolismo financiero y es el siguiente: nuestro cuerpo no piensa en la inmediatez, piensa siempre en nuestra supervivencia en el largo plazo. ¿Cómo? Fácil, teniendo hábitos permanentes de ahorro, sin dejarse “descrestar” con los súper salarios calóricos que le podamos dar, con el fin de estar preparado ante una eventual situación extrema en el futuro, como periodos de ayuno prolongados o una eventual situación extrema en la que escasee el alimento o incluso poder hacerle frente a las dichosas dietas que se nos ocurran.
Si nuestro cuerpo está diseñado para asegurar nuestra supervivencia en el largo plazo, ¿Por qué como administradores de nuestro dinero no deberíamos pensar igual a la hora de nuestra “supervivencia financiera”?
Por eso es que es tan importante ahorrar sin importar nuestro nivel de ingresos, tener un fondo de emergencia que nos saque de apuros cuando se presenten situaciones inesperadas, y tener tantos fondos de inversión como objetivos financieros tengamos, de mediano y largo plazo, que aseguren nuestra “supervivencia financiera” en el futuro.
Y el tercer principio del metabolismo financiero que podemos aprender de nuestro organismo que si que hemos aprendido bien en esta pandemia es en el gasto o consumo inteligente, como bien lo hace nuestro organismo cuando le bajamos su salario calórico, quien se ajusta a vivir con lo que le damos e incluso intenta seguir ahorrando.
Y si. Aunque suene obvio, gastar ajustándonos a nuestro nivel de ingresos y no dejar de ahorrar, es la mejor manera para vivir con tranquilidad nuestro presente y futuro financiero ¿Por qué no seguir esta sabia enseñanza de nuestro metabolismo aplicado al metabolismo financiero?
Para concluir
Bueno muy bien, pues estas fueron los tres principios del metabolismo financiero que podemos aplicar a nuestra vida financiera.
Imagínate que en la gran bretaña de la edad media, los bancos no existían y muchos guardaban sus ahorros en unos recipientes de color naranja en forma de maceta que se fabricaban en una especie de arcilla muy barata que llamaban pygg, un nombre muy parecido a la palabra “Pig” que significa cerdo en inglés.
Entonces cuenta la leyenda que estos recipientes y el nombre de “cerdo” asociados a los mismos se empezaron a popularizar cada vez más hasta que los artesanos empezaron a fabricar estos recipientes ya no en forma de maceta sino en la forma del animal, dándole nacimiento a las alcancías o chanchitos como los conocemos hoy.
Te cuento esta simpática historia por lo siguiente: Que lo que engorden sean nuestras finanzas y no nuestro cuerpo, en detrimento de nuestra salud.
Hay algo que mata cada año muchas más personas que el COVID 19: La enfermedad cardiovascular, el cáncer y la diabetes, todas ellas absolutamente prevenibles, con tan sólo modificar nuestros hábitos alimenticios y de vida.
¿Por qué no le ayudamos a nuestro cuerpo a estar sano? ¡Es muy fácil! ¡Nuestro yo del futuro nos lo agradecerá!
Si quieres escuchar el episodio Podcast de este post da clic a continuación:
Créditos fotografía: <a href=”https://www.freepik.es/foto-gratis/primer-plano-joven-womans-manos-delgado-vientre_1147751.htm#query=metabolismo&position=4&from_view=search&track=sph&uuid=4e1dc819-bdb6-4b08-9151-27ff160687ec”>Imagen de katemangostar</a> en Freepik

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