¿Te gustaría conocer el secreto para conquistar a la persona amada sin gastar una fortuna? descúbrelo en ¡Lo que ves es lo que hay! en Consejo Financiero.
Cuando estamos en el rol de conquista, solemos mostrar nuestra mejor cara a esa persona que nos interesa, empleando nuestros mejores modales, usando nuestra mejor conversación, cuidando nuestro aliento, poniéndonos nuestra mejor loción o perfume acompañada de nuestra mejor pinta y por supuesto, solemos hablar de lo mejor que hay en nosotros sean conocimientos, títulos, logros, experiencias, viajes y cualquier otra virtud que podamos venderle a esa persona acerca de nosotros mismos.
Y por supuesto, también nos esforzamos, y no nos digamos mentiras, por presentar la mejor cara financiera que tenemos a esa persona que nos gusta, invitándole a almorzar, obsequiándole regalos y en general teniendo atenciones con él o con ella.
Y cuando estamos de conquista en la práctica estamos vendiéndonos, en una podríamos llamar “transacción amorosa” en la que buscamos “ser comprados” por esa persona, ganando un lugar en su corazón.
Y todo eso está muy bien y si queremos conquistar claramente tenemos que presentar nuestro “mejor plumaje” para poder tener éxito en esta “transacción amorosa” El problema viene cuando en esa “transacción” no somos transparentes, porque exageramos sobre nuestras virtudes o aún mentimos acerca de nosotros mismos, al igual que en una transacción fraudulenta en la que un vendedor le ofrece a un comprador un producto o servicio que está lejos de ser lo que prometió.
Bueno, pues he titulado este post “Lo que ves es lo que hay” presentando a esta frase como la mejor estrategia para ese soltero o soltera que quiere ir a por la conquista, que no sólo le va a evitar dolores de cabeza a él o a ella sino a la persona conquistada, desde un punto de vista emocional y por supuesto financiero.
Consecuencias negativas de las apariencias
Muy bien. y para empezar quisiera reflexionar entorno a las consecuencias no tan chéveres de aparentar lo que no somos, en lo personal y lo financiero.
En primer lugar, veamos las consecuencias cuando exageramos o mentimos acerca de quienes somos como personas.
Cuando hacemos esto, es como si nos convirtiéramos en actores de una obra de teatro, en la que creamos un personaje ficticio, el cual vamos caracterizando y empezamos a practicar, encontrando que a medida que pasa el tiempo dicho papel nos empieza a incomodar cada vez más, pues claramente ese supuesto “yo” no es quien realmente soy…. Es como intentar ponernos una camisa talla Small cuando en realidad somos talla Large o extra large… ¿entiendes la metáfora?
Es muy gracioso y a la vez bastante trágico cuando con el ánimo de querer impresionar o encontrar cosas en común con la persona que nos gusta, empezamos a decir que algo nos gusta porque a esa persona le gusta o inventamos cosas que no son ciertas.
Esto se da cuando por ejemplo, la persona a conquistar nos dice que le gusta hacer ejercicio y como por arte de magia, pues a nosotros se nos ocurre la brillante idea de decirle que también, cuando el ejercicio más fuerte que hacemos es caminar al autobús.
¿Qué crees que va a pasar cuando esa persona nos invite a correr? Fácil pueden pasar dos cosas: la primera que caigamos desplomados y toque llamar a una ambulancia o a duras penas sobrevivamos a esa o algunas jornadas más de ejercicio, hasta que nos toque tirar la toalla y finalmente seamos vergonzosamente descubiertos.
O si por ejemplo decimos que somos unos expertos en la cocina y que cocinamos esto o aquello, tarde o temprano tendremos que validar que eso sea realmente cierto, en una reunión social o familiar.
Te cuento que cuando empecé a conquistar a mi esposa esto último me sucedió. Pensé que por haber hecho un par de cursos de cocina cuando tomé la decisión de vivir sólo, me hacían todo un chef. Pues un día le conté, así como cuando uno esta en plan de conquista, que hacía un arroz frito cantonés espectacular, con el fin por supuesto de impresionarla.
Bueno, pues te cuento que mi esposa siempre se ha caracterizado por tener una muy buena memoria y recordando lo que un día le dije, tiempo después me pidió que hiciera el famoso arroz frito cantonés para ofrecérselo a su mejor amiga en una reunión social.
Y aunque efectivamente ya había hecho el famoso plato con anterioridad, pues yo en realidad distaba de ser el famoso chef que vendí que era, lo cual se puso en evidencia ese día, en el que terminamos almorzando un masacotudo arroz mezclado con vegetales y carnes, hecho eso si con todo el amor, pero lejos de lo que se esperaría de una persona hábil en la cocina. ¿Quién crees que después de casados es quien se encarga de cocinar en eventos sociales y familiares? Acertaste, ¡Adri, por supuesto!
¿Conclusión? Cuando exageramos o mentimos entorno a quienes somos, créeme, tarde o temprano seremos descubiertos, con las consecuencias que eso puede acarrearnos. definitivamente es mejor decir desde un comienzo “Lo que ves es lo que hay” 🙂
Muy bien. la segunda consecuencia cuando exageramos o mentimos aparentando o gastando lo que no tenemos, es que podemos terminar en líos financieros.
Cuando estamos de conquista, como que perdemos de alguna manera no sólo la proporción del tiempo (que es muy normal) sino también la proporción del valor de las cosas y sobre todo del dinero, haciéndonos gastar atención más dinero del que realmente podemos gastar.
Y esto puede suceder por ejemplo con los agasajos, consistentes como lo decía al principio, en toda clase de invitaciones, regalos, celebraciones y en general a todos aquellos gastos en los que se incurren para “consentir” a esa persona especial.
Y aunque por supuesto tenemos que invertir en una relación que nos interese, el problema viene cuando empezamos a gastar el dinero que no tenemos usando la deuda para sostener determinada apariencia o para sostener un ritmo de gastos determinado.
He tenido conocimiento de relaciones en las que él o ella empezaron a gastar como si el mundo se fuera acabar mañana, sólo con el fin de mantener artificialmente una relación, financiando fiestas, viajes, regalos y restaurantes caros entre otros gastos.
El problema es que mantener una relación de conquista o ya de noviazgo basado en las apariencias y el gasto sin medida, es como la función que cumple un respirador en un paciente con problemas pulmonares y es únicamente hacerle respirar artificialmente.
Y digo respirar artificialmente porque una relación amorosa no debe basarse en el dinero ni mucho menos en las apariencias, sino en el amor verdadero, entendido éste como la decisión de amar a una persona por quien es y no por lo que tiene o por lo que materialmente puede darnos.
Mira, cuando aparentamos tener lo que no tenemos y nos gastamos más de lo que podemos, a la larga también seremos vergonzosamente descubiertos, cuando nos quiten el carro que no es nuestro, nos llamen del área de cobranzas de nuestro banco o cuando un establecimiento rechace nuestra flamante tarjeta de crédito. Como decimos en Colombia ¡Que oso!
¿Que podemos concluir de esta segunda forma de actuar? Que aparentar o gastar más allá de nuestras posibilidades con el fin de conquistar nos puede llevar al desangre financiero, sin contar que quizás esa persona éste con nosotros por interés, no porque realmente nos ame. ¿Triste no?
Y la tercera consecuencia de vender una falsa imagen de quien realmente no somos es que podemos perder la valiosa oportunidad de encontrar a esa persona que nos ame tal cual como somos. ¿enredado? Haber te lo explico un poco mejor.
No sé porque, pero con frecuencia solemos encapricharnos con personas que son bien diferentes a nosotros y que para completar no nos convienen pero tercamente decidimos conquistarlas y para ello empezamos a adoptar los comportamientos de una persona que no somos.
El asunto es que mientras estamos perdiendo tiempo, dinero y emociones en conquistar a la persona equivocada, quizás estamos perdiendo la valiosa oportunidad de encontrar al amor de nuestra vida, que nos aceptaría sin necesidad de que seamos postizos y sin que además tengamos que gastar una fortuna en conquistarla. ):
O aún más triste: Puede pasar también que nos hayamos fijado en la persona correcta, pero que ante nuestra falta de autenticidad y diría aun más, ante nuestra falta de identidad, esa persona termine desilusionándose y descartando la posibilidad de establecer una relación con nosotros.
Consejos prácticos – Lo que ves es lo que hay
Ahora bien: dado este contexto, ¿Cuál sería entonces la mejor estrategia en la maravillosa aventura de la conquista? Escuchémoslo a través de la voz de la experiencia:
Este es un fragmento de un mensaje del pastor Andrés Corson de la iglesia El Lugar de su Presencia en la que menciona jocosamente la estrategia de conquista que empleó con su esposa Rocio, que le da título a este episodio y es la famosa frase “What you see is what you get” que en español significa “Lo que ves es lo que hay”
Y soy un convencido que mostrarnos tal cual como somos es la mejor estrategia para conquistar a la persona correcta, porque aunque no lo creamos, ser genuinos es la forma más efectiva de atraer a una persona, en lugar de intentar ser otra que no somos. ¿Por qué?
Porque aceptar ser tal cual como hemos sido diseñados por Dios, hace que podamos ser la mejor versión de la persona que estamos destinados a ser y a partir de ello, poder construir conscientemente nuestra mejor versión, que no es intentar ser otra persona, no, sino mejorar a partir del diseño original de quien realmente somos, y empezar a crecer como personas, a través de la formación de nuestro carácter, la adopción de los principios de vida correctos, y del fortalecimiento de nuestra salud física, emocional, intelectual y espiritual. ¡Lo que ves es lo que hay!
Todo esto, fortalecerá nuestra autoestima e identidad, no teniendo la necesidad de ser la copia burda de alguien más, para conquistar a la persona que nos gusta.
Quisiera compartir contigo una historia que me contó mi esposa. Imagínate que cuando ella era soltera, frecuentaba un circulo de amigas, que podríamos dividir entre las bonitas y sofisticadas y las no tan bonitas pero absolutamente interesantes.
Pues resulta que un día las bonitas y sofisticadas le dijeron en secreto a mi esposa que mejor no se relacionara tanto con las no tan bonitas, pues ella claramente no pertenecía a este grupo, demostrando el desprecio de las bonitas hacia las otras mujeres del grupo.
El caso es que una de ellas, que vamos a llamar Clarissa, fue una de las amigas de mi esposa que conocí el día del famoso arroz frito cantonés y al conversar con ella pude encontrar una conversación absolutamente interesante y esa originalidad que hoy en día escasea en las personas.
¿Pues qué crees? que contra todo pronóstico de las bonitas, un hombre absolutamente atractivo se fijó en Clarissa y terminó casándose con ella y hoy en día tienen un lindo matrimonio y una preciosa bebe de casi dos añitos, mientras muchas de las brujas bonitas aún no han logrado pescar nada. Seguramente le dijo al conocerlo a él “Lo que ves es lo que hay” 😉
Y quiero aclararte algo: este no es un mensaje sólo para las personas no tan atractivas físicamente, no, este es un mensaje para todos, independiente de la belleza física, ¿pues de que le ha servido a muchos hombres y mujeres atractivos serlo si al final terminan fracasando en el intento de conquistar a alguien más siendo la copia de alguien quien realmente no son?
Cuando nos mostramos tal cual como somos, cuando no aparentamos tener lo que no tenemos, cuando le decimos a esa persona “Lo que ves, es lo que hay” obtenemos como lo menciona el pastor Andrés Corson, una gran libertad, pues simplemente no tenemos que fingir, ni ser quienes no somos ni gastar más dinero del que podemos y por ende no meternos en líos financieros.
¿Y sabes qué? no hay cosa más atractiva que ser transparentes desde un comienzo, porque el ser original hoy en día es menos común de lo que crees.
Y eso me recuerda cuando salí por primera vez con mi esposa. Resulta que tras muchas invitaciones, logre que un día por fin me aceptara una invitación a cenar.
¿Y porque era tan importante para mí salir con ella? Porque necesitaba conocerla y esa primera noche me permitió ver que mi búsqueda había terminado y había encontrado la mujer que Dios tenía para pasar el resto de mi vida. ¿Porqué?
Porque Adri, desde un comienzo se mostró tal cual como era, siendo transparente entorno a sus virtudes pero también a sus defectos y ese conjunto fue lo que me enamoró de ella. ¿y sabes que? La Adri que conocí en ese entonces sigue siendo la misma de hoy en día.
Conclusiones – Lo que ves es lo que hay
Muy bien. Hasta aquí las consecuencias de aparentar quienes no somos y los beneficios de ser transparentes y sobre todo genuinos, diciéndole a esa persona que nos interesa “Lo que ves es lo que hay” ¿Te interesa?
Esto nos enseña que ser transparentes en el amor y en todo lo que hagamos en la vida no sólo nos ayuda a que nuestra existencia sea mucho más sencilla, ¡sino a que seamos personas más plenas y felices con quien somos!
Si quieres escuchar el episodio podcast de este episodio, da clic a continuación:

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