Conoce algunos de los refranes financieros más sabios, populares y prácticos que hemos aprendido de los abuelos, ¡aquí, en Consejo Financiero!
A veces te han dado un consejo para solucionar un problema, en otras ocasiones te han hecho reflexionar y hasta quizás te hayan enseñado un principio valioso. Bueno ¿y quiénes son estos sabios consejeros que en innumerables ocasiones te han ayudado?
Bueno, pues son los refranes, que se definen como todo tipo de dichos o enunciados provenientes de nuestros abuelos y/o de la sabiduría popular que transmiten pensamientos, consejos y enseñanzas con el fin de ayudar a quién lo escuche.
A mi me encantan los refranes, pues recogen la experiencia práctica de otras generaciones para que las nuevas “no metamos la pata” como quizás lo hicieron ellos o también obtengamos los éxitos que ellos alcanzaron.
Recuerdo particularmente a Jaime León, un emprendedor y simpatiquísimo compañero de trabajo unos buenos años mayor que yo a quien tuve la oportunidad de conocer y quien me hacía reir con los innumerables y sabios refranes que se sabía…. Y ahora que lo pienso, creo Jaime era una de esas personas que practicaba sus refranes…
Bueno, pues de esto te quiero hablar en este podcast, de los refranes financieros más populares que aprendimos de nuestros padres y abuelos, tan sencillos pero que recogen toneladas de sabiduría para nuestra vida financiera y personal.
Paga lo que debes, para que sepas lo que tienes
Bueno, pues el primero de los refranes financieros del los que te quiero hablar es del famoso “Paga lo que debes, para que sepas lo que tienes” que nos enseña a calcular un concepto financiero fundamental: Y es el Patrimonio, que nos informa cuál es la verdadera riqueza financiera que cada uno de nosotros tiene.
¿Y que es eso del patrimonio? Simplemente el resultado que da sumar todos nuestros activos, llámeme casa, carro, dinero en inversiones, muebles y enseres, finca de recreo, joyas y hasta tu último iphone y restarle todas las deudas que tengamos, como la hipoteca, el crédito de consumo, las tarjetas de crédito, el préstamo con el usurero o cualquier otro tipo de deuda.
Supongamos que todos tus activos suman $100,000 dólares, pero todas tus deudas totalizan $80,000, lo que significa que tu patrimonio o lo que realmente es tuyo, vale $20,000, porque si mañana vinieran todos tus acreedores y te cobraran la totalidad de tus deudas, tendrías que pagarles con tus activos y sobrándote $20,000.
Cuando el refrán te dice “Paga lo que debes, para que sepas lo que tienes” te está invitando a dejar de echarte cuentos y a vivir en la realidad, saliendo primeramente de deudas y para que una vez lo hagas, encuentres lo que verdaderamente es tuyo y a partir de ese punto empieces a crecer sin deuda y crear riqueza financiera.
Esto es lo que exactamente me paso. Imagínate que hace años tenía el siguiente cuadro financiero: Me había acabado de quedar sin empleo y tenía en activos un carro y una casa que valían $37,000 dólares y ahorros incluyendo la indemnización laboral que sumaba unos $60,000 para un total de $97,000, pero tenía un montón de deudas entre hipoteca, tarjetas de crédito y préstamos que sumaba algo así como $42,000. Es decir realmente tenía un patrimonio de $55,000.
Aunque en ese momento era tan sólo un aprendiz de los principios básicos de la educación financiera, me fueron suficientes para entender que era una tontería mantener los ahorros y seguir pagando intereses por mis deudas, así es que tome cerca de 35,000 de los 60,000 que tenía líquidos para pagar una buena parte de las deudas y el resto para vivir mientras me volvía a emplear, poniéndome el reto de pagar los $7,000 dólares de deuda restantes que en los siguientes tres años pude terminar de pagar y partir de allí poder crecer patrimonialmente.
Asi es que si quieres saber cuanto realmente tienes, primero paga lo que debes. Vivir sin deudas es la forma más efectiva de construir riqueza financiera. ¿Te le apuntas?
Refranes Financieros – Al que madruga Dios le ayuda
Muy bien. en segundo lugar está el refrán “Al que madruga Dios le ayuda” que por cierto no está en la biblia, pero que nos dice que si cambiamos la pereza por la diligencia, inevitablemente las cosas nos empezarán a salir bien.
Imagínate que hay un libro que habla de esto y se llama “El club de las 5 de la mañana” escrito por el experto en liderazgo Robin Sharma, quien sostiene que el secreto del éxito de muchos famosos como Richard Branson, Michelle Obama y el presidente de Apple, Tim Cock reside en levantarse a esta hora.
Y enseña algo que se llama la regla del 20-20-20 una regla revolucionaria que puede cambiar la vida de quien la practique: 20 minutos para hacer ejercicio, 20 para planear la agenda del día y revisar las metas personales y 20 minutos para leer o estudiar algún tema que contribuya al desarrollo personal.
Y seguramente si sigues esta regla, te funcionará, pues tiene todo el sentido. De hecho el madrugar ha sido algo revolucionario para mí.
Te cuento que hace algunos años me enseñaron hacer algo que se llama el mapa de los sueños, consistente en una especie de cartelera donde uno pone fotografías o imágenes que representan las diferentes metas que uno quiere cumplir el próximo año.
Bueno, pues una cosa es ponerse una meta y otra alcanzarla. Te cuento que una de esas metas era hacer ejercicio tres veces por semana y bajar de peso, pero dicha meta se empezó a postergar año tras año, pues levantarme tan siquiera a las 6 de la mañana ya era toda una hazaña. Claro, como era tan malo para madrugar, pues se me hacía tarde y ya no me alcanzaba el tiempo haciéndome la falsa promesa de “mañana si madrugo”
Pues no fue sino cuando los kilos de más, el cansancio con el que andaba todos los días y el estrés con el que vivía, lo que me convenció de la importancia de hacer ejercicio y empecé entonces a madrugar con mucho esfuerzo primero a las 6, luego a las 5:30 y hoy en día a las 4:40 de la mañana, tiempo en el cual no sólo hago ejercicio, sino que hago el desayuno, arreglo la cocina, me baño y estoy con las pilas puestas usualmente a las 8:30am para empezar mi jornada laboral. Bueno pues te cuento que madrugar me ha hecho más productivo de lo que era antes.
Por eso es que efectivamente “Al que madruga, Dios le ayuda”, porque aprovechar esas primeras horas de la mañana sí hacen la diferencia y sí, efectivamente Dios ayuda a quien es diligente.
Mas vale paso que dure y no trote que canse
Muy bien. El tercero de los refranes financieros, que de hecho es uno de mis favoritos, es el que dice “Más vale paso que dure y no trote que canse” que básicamente nos enseña el valor de la perseverancia sobre el afán.
Perseverar no es más que mantenerse firme en una manera de ser o actuar, que busca dar frutos no inmediatos pero si de mediano a largo plazo, y si hay algo que pueda revolucionar las finanzas personales y la vida de un individuo es ser perseverante.
Lo hemos visto en muchos episodios de este blog. Es más poderoso tener hábitos constantes de ahorro, que perder la paciencia y endeudarse; Es mejor ir construyendo activos con años de trabajo y esfuerzo, que querer obtener riquezas rápidas y ser estafado. Es mejor llevar una vida frugal hoy para vivir con tranquilidad mañana, que vivir a todo lujo hoy para vivir con escasez mañana.
Mas vale paso que dure y no trote que canse habla del principio de la siembra y la cosecha, donde claramente el agricultor no solo debe salir a sembrar, sino que debe esperar para obtener los frutos de lo trabajado.
Mira, cuando somos perseverantes, nuestro éxito está asegurado, porque por larga que sea la meta, finalmente llegaremos. De eso puedes estar totalmente seguro.
Refranes Financieros – No bebas agua que no veas ni firmes cartas que no leas
En cuarto lugar hay un sabio refrán que dice: “No bebas agua que no veas ni firmes cartas que no leas” que nos enseña algo básico en la vida y es a no firmar documentos que no hayamos leído y sobre todo, comprendido.
¿Cuántas veces hemos firmado cosas sin haberlas leído que después se convirtieron en problemas para nosotros?
Yo se que es una pereza leer la letra menuda cuando se toma un producto bancario, adquieres un inmueble o haces cualquier tipo de transacción donde medie un contrato.
Los contratos o cualquier tipo de documento son saludables para quien los redacta porque se cubre legalmente y lo habilita para hacer cumplir tantas condiciones como estén allí, pero no son tan chéveres para quien los firma, en especial cuando no se tomó el trabajo de leer y entender lo que estaba escrito allí.
Por eso es que hay tantas reclamaciones ante tantas entidades financieras, compañías de televisión por cable, de telecomunicaciones, concesionarios de vehículos, empresas que ofrecen planes turísticos de tiempo compartido, compañías de seguros, aerolíneas y demás empresas que ofrecen productos y servicios porque sus clientes no nunca leyeron las condiciones, multas, cuotas de manejo, sobrecostos y demás arandelas que estaban en los contratos que firmaron. ¿Quién tiene las de ganar? Ya te imaginarás.
Así es que antes de firmar, lee, pregunta, aclara todas tus dudas o en el peor de los casos, asesórate con alguien que lo haga por ti, en especial cuando vas a comprar una casa o hacer un negocio importante. En estos casos, es mejor pagarle a un profesional, pero ir a la segura.

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