Descubre cuales son los cuatro factores psicológicos que afectan nuestra vida personal y financiera ¡aquí en Consejo Financiero!
A veces hacemos las cosas de una determinada manera, pero con frecuencia, no sabemos porque las hacemos como las hacemos.
Para que me entiendas este trabalenguas te lo voy a explicar con una curiosa historia, quizás ficticia o quizás de la realidad.
Bueno, pues la historia cuenta que un día una niña vio a su mamá cortarle la cabeza y la cola a un pescado antes de freírlo, maniobra que por supuesto despertó la curiosidad de la niña, quien en seguida le preguntó a su mamá porque lo hacía, entonces su madre lo piensa un momento y le dice: no lo sé, así me lo enseñó tu abuela; ¿que tal si le preguntas por qué lo hacía así y vienes y me cuentas?
Entonces la niña va donde la abuela y le pregunta el motivo de tal acción y la abuela se le queda viendo y le dice: no sé por qué tu mamá lo hace, pero yo lo hacía porque tenía un sartén muy pequeño y no cabía completo el pescado, por eso tenía que cortarle la cabeza y la cola.
Bueno, pues eso precisamente es lo que nos pasa en la vida diaria, nos acostumbramos a hacer las cosas de una forma determinada, sin tan siquiera preguntarnos porque lo hacemos así o aún, si habrán mejores formas de hacer las cosas.
Esto es a lo que le podemos llamar un paradigma, que no es más que un modelo, patrón o ejemplo que seguimos casi que de forma automática en determinada situación o a la hora de resolver un problema cotidiano.
Bueno, pues todos hemos crecido con paradigmas sin saberlo, imagínate, pues al igual que la mamá que le cortaba la cabeza y la cola al pescado, no somos conscientes muchas veces de nuestros propios actos, no sólo en la cotidianidad de la vida sino en nuestras finanzas personales.
¿Y cómo se forman los paradigmas en nuestra mente? Fácil, A través de cuatro factores psicológicos fundamentales: los modelos, el temperamento, las experiencias y la influencia social.
¿Me acompañas a descubrir estos cuatros factores psicológicos no solo para ser conscientes de ellos sino para ser libres de esos paradigmas que afectan nuestra vida personal y financiera?
Primero de los factores psicológicos – Los modelos.
Muy bien. El primero de nuestros factores psicológicos son los modelos, entendidos como todas aquellas figuras de autoridad con las que hemos tenido contacto como nuestros padres, hermanos mayores, tíos, abuelos, profesores o jefes por contar sólo algunos o personas famosas e influyentes que nos han inspirado y que en nuestro interior queremos ser como ellos, como deportistas, Youtubers, empresarios, artistas o influencers de todo tipo.
Bueno, pues el asunto es que esta científicamente comprobado que como seres humanos aprendemos a través de la imitación, no sólo de chicos sino aún de grandes, repitiendo los mismos comportamientos de esos modelos, intentando hablar como ellos, caminar como ellos, vestir como ellos y aún, tomar decisiones como ellos.
El problema está cuando esas figuras de autoridad no son lo que podríamos llamar “un buen ejemplo” haciéndonos repetir inconscientemente su mal actuar en nuestra vida, en detrimento de ella y nuestras finanzas personales.
Hace poco hablamos con una millenial a quien queremos mucho, quien manifestaba su interés por lograr una meta financiera y entusiasmada nos dijo que iba a tomar un crédito para alcanzarla.
Por supuesto, como te imaginarás, le dijimos que tomar un crédito no era la mejor forma de lograr esa meta financiera y que ahorrar disciplinadamente era lo mejor que podía hacer para alcanzar su meta.
¿Pero sabes que? Cuando le hablábamos con mi esposa nos miraba como si le estuviésemos hablando en Mandarín o en Chino, pues quizás el paradigma aprendido desde pequeña era que si se quería comprar algo la única opción era endeudarse…. y si, conocemos a sus papitos y efectivamente ellos tuvieron en el pasado graves problemas con las deudas.
Mira, si hay figuras de autoridad que influyen de manera muy poderosa en nuestra forma de pensar son nuestros padres, de quienes aprendemos lo bueno… y lo malo, creando paradigmas equivocados en nuestra mente.
Esto explica porque tendemos al desorden financiero, a endeudarnos o a no darle importancia a aprender a manejar el dinero, porque seguramente nuestros padres o figuras cercanas de autoridad no lo hacían… y eso quedo profundamente guardado en nuestro inconsciente.
Y ni hablar cuando crecemos, cuando vemos a deportistas que admiramos promocionando juegos de azar, a los artistas desperdiciando su vida y su dinero, a nuestros jefes viviendo una vida de consumo y apariencias o a Youtubers irresponsables vendiendo falsas promesas de alcanzar las riquezas sin esfuerzo.
Mira, cuando aprendemos falsos paradigmas de nuestros modelos es como cuando le entra un virus a nuestro computador, lo ralentiza, lo daña y lo induce al error, por eso es que debemos ser conscientes de estos paradigmas y renovar nuestra forma de pensar.
Bueno, ¿y cómo hacerlo? En primer lugar siendo crítico con los modelos que han influido nuestra vida, evaluando objetivamente y sin apasionamientos si lo que hemos aprendido de ellos está bien o no.
Y en segundo lugar abriendo nuestra mente a aprender nuevas formas de hacer las cosas, leyendo buenos libros, preparándonos académicamente, rodeándonos de personas verdaderamente sabias, escuchando un podcast como este o si eres creyente estudiando las escrituras. Cualquiera de estas cosas nos van ayudar a abrir la mente y a reemplazar los viejos paradigmas por nuevos.
Segundo de los Factores psicológicos – El temperamento
Muy bien el segundo de nuestros factores psicológicos que influye de gran manera en nuestra manera de actuar y de pensar es nuestro temperamento, entendido como la manera única de ser, reaccionar o de conducirnos como personas desde que nacemos, en otras palabras, son los rasgos con los cuales nacemos de forma innata.
La teoría de los temperamentos fue propuesta originalmente por Hipócrates, el famoso médico y filósofo de la antigua Grecia, quien propuso cuatro tipos de temperamentos que explicarían el comportamiento humano, llamados con unos nombres un poco extraños: el Flemático, el colérico, el sanguíneo y el melancólico.
Bueno, pues esta clasificación vendría a ser adoptada por la psicología moderna, de la cual se han originado nuevas clasificaciones, pero sin la aceptación universal de la clasificación originalmente propuesta por el considerado padre de la medicina.
Bueno, pues cada temperamento cuenta con fortalezas así como de profundas debilidades, que pueden influir en la forma en que pensamos y actuamos, influyendo positiva como negativamente en la forma en que llevamos nuestra vida y nuestras finanzas personales.
¿La solución para ello? En primera instancia identificar nuestro temperamento o temperamentos dominantes, para que a partir de ese autoconocimiento podamos desarrollar las fortalezas y corregir las debilidades propias de nuestro temperamento.
Hay temperamentos que pueden por ejemplo llevar a quien lo tiene a tomar malas decisiones financieras por falta de análisis, como hay otros que no toman decisiones por exceso de éste, hay otros temperamentos que son adictos a la aprobación de los demás que los lleva a tomar decisiones de consumo desmesuradas, como hay otros que pueden tender a la tacañería.
Si quieres conocer en profundidad los temperamentos y sus fortalezas y debilidades para trabajar en el tuyo, te invito a escuchar el episodio 76 de mi podcast, titulado “Dime como manejas tu dinero y te diré quién eres” donde hablé de este tema en profundidad.
Tercer Factor psicológico – Las Experiencias.
Excelente. El tercero de nuestros factores psicológicos que construyen paradigmas en nuestra mente son las experiencias, es decir, las cosas positivas o negativas que hemos vivido en el pasado y que nos llevan a formarnos una idea acerca de un tema específico.
Eso sucede cuando por ejemplo, una persona ha tenido repetidos fracasos a nivel sentimental, que la lleva a creer que “Todos los hombres o mujeres son iguales” creando un bloqueo a la posibilidad de encontrar una pareja que valga la pena o al contrario la persona que es excesivamente confiada porque en el pasado no ha tenido experiencias negativas.
En las finanzas personales puede pasar lo mismo, como cuando por ejemplo un inversionista novato piensa que invertir en acciones es malo tras haber invertido en acciones que se desvalorizaron en el pasado, o la persona que piensa que endeudarse es bueno tras haberse acostumbrado a adquirir todo a crédito, sin ser consciente del costo financiero que está asumiendo al hacerlo.
Recuerdo que hace años tenía un compañero de trabajo que le encantaba endeudarse que me decía: Fer, para mí es emocionante abrir y pagar mis créditos, pues para mí es un reto pagarlos para abrir uno nuevo una y otra vez y repetir así el proceso.
Es extraño decirlo, pero la experiencia con el crédito había desarrollado en mi amigo un singular placer en endeudarse, a expensas por supuesto de sus finanzas personales, por cuenta de los intereses que pagaba puntualmente.
Esto nos lleva a concluir lo siguiente: no todas las experiencias desagradables que hemos tenido con asuntos financieros son malas, así como no todas las experiencias “aparentemente buenas” en materia financiera son necesariamente positivas para nuestras finanzas personales.
¿La solución para esta situación? Ser realmente objetivos y analizar concienzudamente si hemos aprendido la verdadera lección que nos arroja cada experiencia y tomar los correctivos necesarios.
De esta manera, la mujer que ha tenido repetidos fracasos sentimentales debería preguntarse más bien si es que el problema radica en que se involucra con las personas equivocadas o hay cosas en su carácter que debería cambiar, en lugar de pensar que todos los hombres son iguales; O la persona que invirtió en acciones debería pensar que su pérdida se debió más bien a que liquidó su inversión motivado por el miedo cuando las acciones estaban en su punto más bajo, en lugar de pensar que hacer inversiones de este tipo es malo, o mi amigo podría haber hecho cuentas de los intereses que estaba pagando, en lugar de creer que endeudarse era una maravilla.
Cuarto factor psicológico – La influencia social
Y el cuarto de los factores psicológicos que puede influir poderosamente en la creación de paradigmas en nuestra mente es la influencia social y su cultura, entendida como la influencia que recibimos de la sociedad en su conjunto, en la ciudad, región o país donde vivamos.
Quiero contarte que toda la vida he vivido en Bogotá, la capital de mi país. Si hay algo que caracterice a Colombia, son sus múltiples culturas regionales.
Bogotá es una ciudad a la que ha migrado gente de todas las regiones, pero no se si es por eso o porque, aunque millones vivimos aquí, no hay un sentido de pertenencia y cuidado por la ciudad, al punto de que no hay una cultura por el cuidado de los bienes públicos y nuestro comportamiento dista tristemente de lo que un buen ciudadano haría.
Te doy un ejemplo: En Bogotá tenemos un sistema de transporte masivo llamado Transmilenio, un sistema que permanece descuidado, debido al mal uso que le damos en general a las estaciones y los autobuses que circulan en el sistema, permaneciendo sucio, dañado por actos vandálicos, sin contar la incultura y la falta de consideración que tenemos entre nosotros mismos, a la hora de hacer colas, abordar y bajarnos del sistema.
Bueno, pues te cuento que hace tres años viajamos con mi esposa a Medellín a conocer esta ciudad y quede absolutamente impresionado al usar el metro de Medellín, viendo la cultura de orden, limpieza y respeto por los demás, del ciudadano más humilde hasta el más elegante, en un bien publico cuidado con esmero por toda la ciudadanía… era como estar en otro país dentro mi mismo país…
¿Por qué Medellín es tan diferente a mi natal Bogotá? Por la cultura, por el comportamiento de las masas, que influye poderosamente en el comportamiento individual, para bien y para mal.
Bueno, pues lo mismo pasa con nuestras finanzas personales, donde vivimos en una cultura de consumismo y de obtener rápidamente las cosas que desafortunadamente ha influido negativamente la forma en que manejamos nuestro dinero.
Basta con que prendamos el televisor o el computador y veamos los sugestivos anuncios publicitarios que nos han hecho creer que nuestra felicidad depende de los bienes materiales que poseemos, o la cultura tipo microondas que nos vende la idea de que es mejor endeudarse y obtener las cosas ya en lugar de esperar, sin contar con la idea cada vez más generalizada de competir con nuestros vecinos por quien tiene el mejor carro, la mejor casa o un estilo de vida más placentero.
Como te lo he contado en otros post, hace muchos años pensé que tener muchas tarjetas de crédito con cupos casi agotados y llevar una vida de apariencias era la forma en la que debía vivir, pues si había aprendido eso de la cultura y lo veía en mis colegas de trabajo, ¿Por qué no habría de hacerlo yo también? ¿Qué posibilidad habría de que todo el mundo estuviera equivocado en su manera de vivir? ¡Imposible!
Bueno, pues sólo cuando me di cuenta de que una muy buena parte de mis ingresos se iban a pagar mis deudas, descubrí increíblemente que todos estaban equivocados en la manera que manejaban su dinero y que era un excelente momento para salirme de ese rebaño de ovejas trasquiladas por la cultura de consumo.
Y esto nos lleva a una gran verdad: un comportamiento no necesariamente es bueno sólo porque todo el mundo lo haga y aquí es donde está el reto de salirse de la corriente y preguntarnos: ¿Este u otro comportamiento generalizado es verdaderamente bueno para mí?
Como seres humanos tendemos inconscientemente a replicar el comportamiento de las masas, pero también tenemos la maravillosa capacidad de tomar decisiones y elegir conscientemente que es bueno para nosotros y que no. No somos como borregos que caminan con la manada sin pensar, pues es precisamente la capacidad de decidir lo que nos diferencia de los animales.
Entonces, ¿La fórmula para salirnos de la corriente nociva de la influencia social y la cultura? creo que en este sentido es muy importante que nos sentemos y analicemos con detenimiento cuales de nuestros comportamientos son producto de la cultura a la que pertenecemos y cuales no y como dice la escritura tomemos lo bueno y desechemos lo malo de ella, abramos nuestra mente y tomemos los correctivos necesarios, para nuestra vida y nuestras finanzas personales.
Para concluir
Bueno, pues estos fueron los cuatro factores psicológicos que influyen en la creación de paradigmas en nuestra mente: Los modelos, el temperamento, las experiencias y la influencia social y cultural.
Ser consciente de ellos nos permitirá ser libres de modelos equivocados a la hora de actuar en nuestra vida y nuestras finanzas personales y quizás por primera vez podamos renovar nuestra mente y tener un pensamiento objetivo del mundo que nos rodea.
¿Y cual es la gran ventaja de renovar nuestra mente? Que cambiará todo en nuestra vida haciéndola mejor, como bien lo dijo Steve Maraboli, conferencista especialista en ciencia comportamental:
“Una vez tu mentalidad cambia, todo en tu entorno cambia con ella”
¿Quieres que todo en tu vida todo cambie para bien? entonces ¡renueva tu mente! 😉
Si quieres escuchar el episodio podcast de este artículo, da clic a continuación:

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