¿Sabías que el entorno en el que estés puede ser un determinante de tus hábitos de consumo? ¡Descúbrelo aquí, en Consejo Financiero!
Hay un concepto muy interesante que se llama la psicología de las masas, un estudio que afirma que un individuo tiende a contagiarse del comportamiento de los demás lo que lo lleva a repetir la conducta del grupo sin cuestionarse nada.
Bueno, pues precisamente lo que intenta descubrir este estudio es como un individuo con independencia de pensamiento, puede cambiar y tender a seguir el pensamiento colectivo, como si de alguna manera su razón se desconectara.
De esta manera, su comportamiento individual, queda influenciado por el entorno social o grupo en el que se mueva, pues todo ser humano es sociable y se ve afectado por las personas que lo rodean.
Y esto nos lleva a algo aún más interesante: y es que las personas se comportan de manera diferente cuando siguen a una masa, que cuando ojo: se encuentran solas, sin esa influencia externa.
Una influencia que hace que el individuo tienda a seguir el comportamiento de los demás quizás motivado por ese deseo natural de ser aceptado por el grupo o simplemente porque cree que si todo el mundo hace algo, da por sentado que es lo que él también debería hacer.
Bueno, pues todo esto nos lleva a una realidad: y es que el entorno en el que nos movamos, puede cambiar nuestro comportamiento, y entre ellos, nuestros hábitos de consumo.
Veamos a continuación cuales pueden ser estos entornos y cómo podemos navegar en los mismos sin afectar nuestras finanzas personales.
Cuáles son los 5 entornos que pueden afectar tus hábitos de consumo
El hogar
Bien. Partamos del hecho que el entorno primigenio en el que somos influenciados es el de nuestra casa paterna, donde aprendemos básicamente de nuestros padres y figuras de autoridad como hermanos mayores, tíos, abuelos o demás familiares con los que tuvimos cercanía, los principios, los hábitos financieros y las formas de pensar de la familia, que fueron a veces positivas o en otras ocasiones negativas.
Y como consecuencia de ello, nos tocó reaprender cuando dicha influencia no fue tan buena o fue al contrario una ventaja cuando dicha influencia fue positiva, formando en uno u otro caso una serie de comportamientos financieros.
El asunto de este primer entorno es que es el único que nunca pudimos elegir, pero la buena noticia es que si podremos elegir los siguientes entornos, o al menos poder navegar en ellos con consciencia sin dejarnos influir de las masas y cambiar nuestras convicciones o principios financieros.
Donde estudias
Bien. El primer entorno que podría influenciar poderosamente nuestros hábitos financieros es la universidad donde elijamos estudiar.
Bueno, pues si aplicamos la psicología de las masas a dicho entorno, podríamos decir que la influencia que se ejerza sobre nosotros estará determinada por el tipo de personas que estudien en dicha universidad, que a su vez, estará determinado por el tipo de universidad que elijamos: Las universidades de bajo costo privadas o públicas, las universidades de costo medio y las universidades de alto costo.
Como es lógico, a una universidad de bajo costo asistirán personas que pertenezcan a estratos socio económicos bajos, a las de costo medio, personas cuyas familias quizás sean de clase media y a las de alto costo, asistirán principalmente estudiantes cuyas familias son de clase alta.
A lo que voy es que los hábitos de consumo de la población estudiantil en el entorno de cada universidad será diferente, que podríamos decir es directamente proporcional al estrato socio económico de cada grupo, de tal manera que:
En las universidades de bajo costo el nivel de consumo es más bien austero, donde los estudiantes tienen muchas veces que trabajar para pagar la universidad, usan el bus o el metro para llegar como medio de transporte, no visten ropa de marca y tienen un presupuesto más bien reducido para recreación, vacaciones y otras actividades.
En las universidades de costo medio, quizás cambia un poco más el nivel de vida al haber mayores ingresos del estudiante y/o de su familia, que aunque también les toca transportarse en bus, pueden vestirse mucho mejor, salir de vez en cuando a buenos restaurantes o tener unas buenas vacaciones.
Y en las universidades de alto costo la vida del estudiante cambia radicalmente, pues su familia le costea un alto nivel de vida: No tienen necesidad de trabajar, la mayoría tiene carro para transportarse, visten ropa de marca y es normal para ellos ir a menudo a buenos lugares para divertirse o almorzar, así como irse de vacaciones a esquiar.
Bueno, pues además de elegir la universidad donde estudiaremos por la carrera que queremos estudiar, el costo que podemos pagar por ella y la calidad del programa ofrecido es importante considerar el entorno al que estaremos expuestos y la presión social que éste puede ejercer sobre nosotros.
Imagina lo siguiente: supongamos que eres una persona de estrato socio económico bajo o de clase media y con los mega esfuerzos tuyos o de tu familia han ahorrado y pueden pagar el valor de una universidad de alto costo, porque le has apuntado a la mejor educación posible.
El caso aquí es que aunque estudies en una universidad high class, tu nivel de vida no es high class, por lo que tendrás que soportar la presión social de tus compañeros por el nivel de vida que sus familias si les pueden pagar y que tu no puedes costear.
Mira, sería una tontería elevar, con deuda, porque no lo podrías hacer de otra forma, tu nivel de consumo para ser aceptado por ellos comprando ropa de marca, yendo a lugares costosos y en resumen tener hábitos de rico con dinero que no tienes. Recuerda que si hiciste el esfuerzo de asistir a esta universidad es porque quieres ser un gran profesional, no para hacer parte de un club social caro.
Entonces, si deseas aspirar a una universidad cuyo entorno pertenezca a una clase social más alta a la que perteneces, prepárate, pues la universidad es un espacio que puede presionar tus hábitos de consumo de manera despiadada, pero una identidad firme, el enfoque y tener la claridad de los principios financieros correctos, son la vacuna contra dicha influencia.
Barrio residencia
Muy bien. El segundo entorno que puede afectar seriamente tus hábitos de consumo es claramente el barrio en el que decidas vivir. No es lo mismo vivir en un barrio popular, que en un barrio de clase media o uno de clase alta.
Al igual que en las universidades, el costo de vivir en un barrio u otro puede variar significativamente, ya no tanto por la gente que viva allí aunque si puede influir un poquito, pero lo que más influye en la forma que gastas radica en cosas como en el costo de los alquileres del sector, los servicios públicos que se pagan allí, los impuestos y el costo de los bienes y servicios que circundan el lugar.
Imagínate que: vivo en un barrio de clase media, que está “ensanduchado” entre un barrio popular y uno de clase alta.
Si voy por ejemplo a los supermercados de mi barrio, la cuenta me saldría relativamente costosa y si voy a los del barrio “high class” ahí si es que ni te cuento, me saldría todo carísimo, por lo que por allá no me aparezco ni en pintura.
Bueno, ¿pues a donde crees que voy a comprar mis víveres? fácil, pues paso la avenida y me voy al barrio popular, donde las cosas no son tan “chic” pero si son requeté baratas y la plata me alcanza muchísimo más.
¿Conclusión? el entorno donde elijas vivir afecta tremendamente tus hábios de consumo, por lo que te invito a considerar este aspecto a la hora de alquilar o comprar una casa, teniendo muy en cuenta vivir en un lugar acorde a tus posibilidades económicas, porque claramente el costo de vivir en un lugar no sólo se compone del costo del alquiler del lugar que estás arrendando o del valor del inmueble si estás comprando, no, sino de los demás gastos en los que debes incurrir para vivir allí.
Mira, está muy bien ser aspiracionales y querer vivir cada vez en un lugar mejor. Lo que no está bien es vivir en un lugar que esté por fuera de tus posibilidades económicas, que aunque te puedan dar cierto status, también te puedan llevar al desangre financiero.
El entorno social
Vale. Hay un tercer entorno que puede afectar nuestros hábitos de consumo y son los amigos o el entorno social en el que nos desenvolvamos.
Dice el conocido refrán “Dime con quien andas y te diré quién eres” que aplicado a este tema podría ser “Dime con quien andas y te diré cuanto consumes”
Y si. Así como somos como el promedio de las cinco personas que más frecuentamos, esto incluye nuestros hábitos de consumo, de tal manera que si nuestro círculo social cercano está constituido por gente digamos tacaña, tenderemos a ser tacaños, así como si nuestro circulo social está en el otro extremo constituido por gente consumista, muy seguramente llegaremos a serlo también.
Mira: Si hay algo en la vida en lo que toca ser muy cuidadoso a la hora de elegir, además de la persona con la que nos casaremos y nuestros socios de negocios, es elegir con cuidado a nuestros amigos.
Puede haber gente muy agradable y carismática que nos caiga muy bien con quienes quisiéramos entablar una amistad, pero antes de invertir en esa relación yo diría que tendríamos que preguntarnos si además esa persona comparte mis mismos principios de vida, entre ellos los principios financieros correctos.
¿Moraleja? El entorno social puede afectar positiva o negativamente nuestros hábitos de consumo. Así es que a la hora de elegir tus amistades, mejor tómate tu tiempo.
Donde trabajas
Muy bien. el cuarto entorno que puede afectar poderosamente tus hábitos de consumo es el lugar o la industria en la que trabajes.
En este sentido, hay empresas o industrias donde la cultura de consumo es bien diferente, de tal modo que por ejemplo, trabajar en la industria financiera, en una petrolera o una empresa del estado la forma en que gasta la gente puede ir de un extremo a otro.
Bueno, pues como nuevo empleado o como empleado ascendido dentro de la compañía, debes estar preparado para navegar en medio de la cultura de consumo del lugar al que llegues a trabajar.
Imagínate que el entorno laboral fue la raíz de mis problemas financieros en el pasado.
Como te lo he contado en otros blogs, comencé bien mi vida laboral con fuertes hábitos de ahorro y un nivel de gastos más bien frugal, montando en bus, almorzando corriente, vistiendo ropa normal y llevando mi mamá a almorzar y a cine los domingos.
Bueno, pues un día entré a trabajar a un prestigioso banco donde empecé a ganar más dinero pero en un entorno donde mis compañeros de trabajo tenían un nivel de vida más alto que el mío: casi todos tenían carro, iban todos los días a restaurantes costosos, vestían ropa de marca, llevaban una agitada vida social después del trabajo y además, tenían esos flamantes plásticos que por supuesto, todo empleado bancario debía tener.
Pues te cuento que eso me hacía sentir como mosco en leche y para estar a la altura de este nuevo grupo de colegas, pues también me compré un carro nuevo a crédito, acepté las flamantes tarjetas de crédito que como empleado me daban sin cuota de manejo, que gangonón, y empecé a tener hábitos de rico, como salir casi que a diario a buenos restaurantes, viajar como antes no lo había hecho y por supuesto invertir en ropa de marca, porque que oso, vestir cualquier chiro en la oficina.
¿Conclusión? La psicología de las masas se cumplió conmigo: la cultura de consumo de dicho lugar termino absorbiendo completamente mis hábitos financieros, llevándome a una espiral de deudas y de apariencias que antes no vivía.
Mi recomendación es que a la hora de ingresar a trabajar a un lugar, tengas muy claros los principios financieros que has aprendido en estos blogs y tengas muy presente que tu identidad no se basa en las apariencias. No te dejes llevar por la presión social de grupo.
Recuerda que si ingresaste a una buena empresa a trabajar, es para hacer una carrera y generar bienestar financiero a tu familia, no para hacer parte de otro costoso club social sin sentido.
El país donde vives
Bien y para terminar este desfile de entornos que puede afectar nuestro nivel de consumo, lo encontramos cuando migramos a otro país en busca de mejores oportunidades o buscando el famoso “sueño americano” que es quizás el mayor ideal de muchos latinos.
Bueno ¿y porque migrar a otro país puede afectar nuestros hábitos de consumo? porque en estas circunstancias sí que aplica lo de la psicología de las masas.
Por ejemplo, si llegas a los Estados Unidos, la cultura de este país te dice que no eres nadie si no tienes una tarjeta de crédito, si no tienes al menos una camioneta último modelo, si no tienes una casa con piscina, financiada con una flamante y costosísima hipoteca a 30 años, si no cambias tu ropero tras el cambio de cada estación, si no vas a Disney o a esquiar al menos una vez al año… y la lista continúa.
Hace algún tiempo hablé con una pareja de mi país que ya llevaban tiempo viviendo allá y cuando les pregunté que como andaban sus finanzas, imaginando yo que muy bien, me entristeció, o mas bien me molestó muchísimo cuando me dijeron: “pues la verdad Fernando, no tenemos nada, pues aunque ganamos muy bien allí, “nos encanta salir a restaurantes y viajar con los niños”
¿What? ¿Cómo es posible que una pareja se vaya, deje su familia, su gente, su cultura, haga semejante sacrificio para ser absorbido por el entorno consumista de los Estados Unidos y continuar en las mismas?
Mi recomendación es que si vas a migrar, no te dejes absorber por la cultura consumista del país al que llegues. Si vas hacer semejante sacrificio, pues haz que valga la pena, ¿no?
Para concluir
Bueno pues estos fueron los cinco entornos que pueden afectar nuestros hábitos de consumo y como podemos navegar en ellos sin ver afectadas nuestras finanzas personales.
Te cuento que hace años me sentía menos por no conocer los restaurantes que mis colegas si conocían o por no vivir el glamoroso nivel de vida que ellos disfrutaban.
Y creo que fue precisamente esa inseguridad o baja autoestima lo que me llevaron a seguir la corriente del grupo y a intentar hacer lo que ellos hacían, a expensas de mis finanzas personales.
Bueno, pues claramente es difícil evitar ser influenciados por el entorno que nos rodea, es indudable pero creo que si hay algo que nos puede ayudar un montón en la universidad, en el entorno social donde estemos o en el lugar donde trabajemos es tener una autoestima firme y entender que nuestra valía como individuos no está determinada por la forma en la que consumimos.
Es una tontería fingir ser alguien que no somos y hacer payasadas financieras para lograrlo. No hay nada más satisfactorio que ser auténticos, ser felices con quien somos y no sentirnos intimidados con quien aparentemente tiene más que nosotros.
Imagínate que hace dos años ahorramos y viajamos de vacaciones a Chicago y Nueva York con mi esposa, donde vivimos una experiencia inolvidable.
El caso es que como latinos y más precisamente como colombianos no fuimos tan bien tratados por algunos americanos en especial en los aeropuertos y en otros lugares, pero aun así nunca nos sentimos menos que ellos.
Cuando viajas a ciudades como estás ves la imponencia de sus museos, de sus parques, de sus rascacielos, de su infraestructura, aun del altísimo nivel de vida que se vive allí, de los carros de lujo, de sus malls, de gente cosmopolita, ves cosas impresionantes, ¿pero sabes qué?
Estando allí nos encontramos que aunque todo eso es lindo ni mi esposa ni yo no cambiaríamos lo que nuestra tierra nos ofrece, porque estamos orgullosos de quienes somos y de donde venimos.
Y lo pasamos muy bien esos días porque no intentamos ser gringos consumistas, sino ser un par de turistas latinos orgullosos de serlo.
Por eso es que creo que ser auténticos y estar felices con quien somos es la mejor vacuna contra la psicología de las masas y no dejarnos influir del entorno en el que estemos.
¿Preparado entonces para recuperar el control?

Deja un comentario