¿Cómo te gustaría que terminara la historia financiera de tu vida? ¡Descúbrelo en este post con tres posibles películas financieras y sus finales!
A todos nos encantan las películas. Y creo que una de las razones por las cuales nos gustan tanto es porque nos cuentan historias, historias ficticias producto de la mente creativa de un buen guionista como historias de la vida real, que nos transportan a una época o a un hecho histórico bien conocido.
Y por supuesto, los personajes de estas historias representan personas común y corrientes como tu o como yo y eso hace que muchas veces nos identifiquemos con esos personajes y terminemos sufriendo o gozando con ellos.
Bueno, pues independiente a como comience la película o aún, como se desarrolle la trama de la misma, deseamos finales felices, pues todos queremos que esos protagonistas a los que les ha tocado sufrir un montón, pues finalmente sean rescatados, encuentren al amor de su vida o logren salvar el mundo.
A nadie le gustan los finales tristes y la prueba de ello es que la gran mayoría de las películas que se producen hoy en día, a excepción de algunas películas de la vida real, terminan con un final feliz, porque quienes las producen saben que si quieren recaudar una buena taquilla, pues deben darle a la gente lo que quieren ver.
Te confieso que en lo personal, más que las películas ficticias o de guion, me encantan las películas o series de la vida real, pero sobre todo aquellas historias que tuvieron un final feliz, porque me inspiran y fortalecen mi fe.
Bueno, pues lo mismo pasa en las películas financieras de nuestra vida: no importa como hayamos empezado o como se haya desarrollado positiva o negativamente nuestra vida, lo que verdaderamente cuenta, en mi opinión, es como la terminas, igual que en las películas, razón por la cual he traído este tema al blog, recreando tres posibles películas financieras y como podríamos reescribir el guion en cada una de ellas. ¿me acompañas?
Películas financieras: Un comienzo feliz con un final triste
Bien. Arranquemos con la película del comienzo feliz pero con un final triste, una de las películas financieras que representa aquellas personas que nacieron en el seno de una familia próspera, que les daba todo lo que deseaban.
El problema del protagonista de esta película es que como creció con todo lo que necesitaba, pues no apreciaba mucho lo que tenía, sus privilegios eran como paisaje para él, porque nunca había trabajado para obtener dichas cosas, como sus papás si lo habían hecho.
Pues debido a ello, esta persona se hizo adulta siendo caprichosa, disfrutando de sus beneficios como hijo, pero no preocupándose por llevar una vida productiva ni mucho menos por aprender como hicieron sus padres para acumular riqueza ni mucho menos, atención: Como mantenerla y multiplicarla.
Pues pasaron los años en que nuestro protagonista se dio la gran vida, hasta que llegó un día la muerte de sus padres y el tan esperado momento de recibir su parte de la herencia, con la cual ahí si que daría rienda suelta a sus deseos, pues aunque como hijo tenía privilegios, no tenía el control total sobre la riqueza de su familia.
Bueno, pues ya con su herencia en el bolsillo, empezó a darle rienda suelta a sus apetitos, empezando hacer malos negocios con su herencia para mantener su estilo de vida.
¿Y en que termina esta película financiera? Termina en que nuestro protagonista dilapida en 5 años lo que a sus padres les tomo 20 años construir, terminando pobre y tremendamente endeudado.
Bueno y ahora te preguntarás: ¿Esta es una historia de guion o una historia de la vida real?
Pues desafortunadamente esta es una historia de la vida real que representa a cientos de hombres y mujeres privilegiados, cuyos padres los mimaron dándoles todo lo que ellos no pudieron tener lo cual terminó echándolos a perder.
En el libro el “millonario de al lado” de Thomas Stanley y William Danko del cual hablamos en el episodio 20 del podcast “Consejo financiero”, dice que cuando los padres millonarios o al menos económicamente exitosos, le hacen la vida fácil a sus hijos, mimándolos en exceso y no enseñándoles a trabajar, ni el valor que tienen las cosas, la riqueza financiera de éstos, no sobrevive la siguiente generación.
¿Moraleja de esta primera película? Si eres esa persona privilegiada de la que habla esta historia, haz un pare en tu vida: dejando de gastar a manos llenas y mas bien prepárate para administrar sabiamente la riqueza financiera que recibiste o que vas a recibir. Tu responsabilidad es cuidar y aún multiplicar lo que tus padres te dejaron. Haz que todos sus esfuerzos, hayan valido la pena.
Y si no eres tu, sino tus hijos, los que son o van hacer los protagonistas de esta película financiera, por favor: No los eches a perder satisfaciendo hasta el más mínimo capricho que tengan. En lugar de ello, enséñales a trabajar, a ganarse las cosas con el sudor de su frente y sobre todo a administrar lo que les vas a heredar. De esa manera vas a formar hombres y mujeres de bien, no parásitos sociales.
Películas financieras: Un comienzo triste con un fin triste
La segunda de las películas financieras de la que te quiero hablar es el de los comienzos tristes con finales tristes, desafortunadamente una historia bastante común en nuestros países latinoamericanos.
A diferencia del anterior, el protagonista de esta película nació en el seno de una familia humilde o de clase media, en un entorno de escasez económica y privaciones.
El problema de esta persona es que crece convencido que la historia de pobreza de sus padres y aún de sus abuelos, se repetirá en su vida y que por más que se esfuerce no va a dejar de ser pobre, porque sus padres se lo han repetido toda su vida y él se ha tragado el cuento repitiéndoselo también. Él tiene un mal del que adolecen muchas personas en nuestros países: mentalidad de escasez.
Sin embargo, dicha mentalidad lo hace vivir con la ilusión que quizás un golpe de suerte es lo que él necesita para cambiar su vida, y entonces juega a la lotería, va al casino o hace apuestas deportivas que ahora están ahora tan de moda o se deja seducir por la primera propuesta de negocio que lo va a volver rico de la noche a la mañana, en lugar de estudiar, trabajar, prepararse y tener mayores aspiraciones.
Este personaje es de los que creen que el estado es quien tiene la culpa de su situación, porque piensa que papá estado es quien tiene que darle de todo, subsidios, ayudas, una casa, caridad, en lugar de él hacerse responsable de su propio destino.
¿En que termina esta historia? Bueno en que efectivamente termina como sus padres y abuelos, porque nunca se esforzó para lograr más que ellos, viviendo una vida mediocre quizás teniendo tristemente todas las capacidades para lograr mucho más.
Imagínate que Bill Gates dijo una frase que podría servirnos para reescribir esta triste película financiera y es la siguiente:
“no es tu culpa haber nacido pobre pero si es tu culpa morir pobre”
¿Esto que quiere decir? Que quien nace pobre no está condenado a morir pobre, de hecho, este millonario nació en el seno de una familia de clase media.
A veces creemos que por no tener un apellido de abolengo, o haber nacido en un pueblito o en un país en desarrollo, nunca vamos a lograr mayor cosa en la vida y es ahí donde precisamente está el reto: En cambiar nuestra mentalidad, porque la prosperidad financiera no depende de donde vienes ni del entorno en el que hayas nacido. No. La riqueza financiera depende de tu mentalidad.
Y la prueba de ello es que la gran mayoría de los millonarios de hoy en día son de primera generación, es decir, provienen de familias humildes, como la famosa presentadora de televisión Oprah Winfrey, el famoso ex CEO de Starbucks Howard Shultz, el empresario Chris Gardner, cuya vida podemos conocer en la famosa película “En busca de la felicidad” o para no ir tan lejos, la historia de miles de empresarios de nuestros países que empezaron desde ceros.
¿Conclusión? Si eres el protagonista de esta segunda película financiera, no necesitas un golpe de suerte o depender de lo que te den los demás, no, lo que necesitas es cambiar tu mentalidad de escasez por una de abundancia aspirando a tener una vida mejor, trabajando en ello con diligencia, ahorrando, estudiando y preparándote, y sólo de esa forma, cambiarás para siempre tu futuro financiero.
Películas financieras: La historia de la falta de educación financiera
Bien y para acabar con esta cinematográfica serie de películas financieras, vamos a terminar con una que podríamos decir está ensanduchada entre las dos anteriores y es la historia de la persona sin educación financiera.
Bueno pues el protagonista de esta película financiera no es el caprichoso derrochador de la primera ni tampoco es la persona con mentalidad de escasez de la segunda. Es simplemente una persona que sigue la corriente de lo que la sociedad de consumo le dice tiene que hacer.
Cuando esta persona termina la secundaria, lo primero que hace es tomar un crédito estudiantil para ingresar a la universidad, pues no ve otra posibilidad para hacer una carrera universitaria, luego cuando está allí unos muy amables vendedores llegan a su universidad ofreciéndole su primera tarjeta de crédito, con la cual tendrá acceso a un mundo de oportunidades y el comienzo de la madurez en su vida financiera.
Bueno, pues nuestro protagonista finalmente se gradúa y entra al mundo laboral y los bancos, literal, empiezan a perseguir a este tierno cliente financiero y lo convencen de tomar dos nuevas tarjetas de crédito, una de cada franquicia y por supuesto un lindo cupo de crédito rotativo para lo que este jugosito cliente pueda necesitar.
En este punto, nuestro protagonista ya no puede de la dicha y decide dar un paso adicional en su emocionante vida financiera y es comprarse un carro nuevo, pero como no tiene el dinero suficiente para comprárselo de contado pues ya está pagando su crédito estudiantil y además de ahorros nada, pues toma un crédito a 60 mesesitos, que le permite sacar ese lindo auto del concesionario pagando una cómoda cuota mensual. Ahhh no hay como el olor a carro nuevo y sacar el codo por la ventana para que los demás vean lo bien que le está yendo en la vida.
Bueno, pero lo mejor está por venir. Resulta que nuestro protagonista se enamora y se casa con el amor de su vida y para empezar con pie derecho su hogar, deciden comprar un lindo apartamento con vista al parque y para ello deciden tomar una hipoteca a solo 30 añitos, pues sólo a ese plazo pueden pagar una cuota mensual y deciden equipar su nido de amor con los mejores muebles y lo último en electrodomésticos, usando los cupos de sus tarjetas de crédito, pues creen firmemente que si no se endeudan, no conseguirán nada en la vida.
Bueno, pues pasan los años y la vida se pone difícil porque nuestro protagonista debe trabajar horas extra para pagar su costoso crédito estudiantil que por alguna extraña razón no baja, la hipoteca ni hablar y las tarjetas de crédito que no dan tregua, en las que ve que en lugar de bajar, la deuda se incrementa mes tras mes sin saber porque.
El caso es que pasa el tiempo y nuestro protagonista se empieza a fatigar, porque trabaja como un burro y no ve que tanto esfuerzo haya valido la pena, porque aunque tengo un apartamento, un carro y unos lindos muebles, pues nada de eso es realmente suyo y tendrá que seguir trabajando duro para algún día realmente poseerlos.
Bueno, pues esta es una de las películas financieras que hablan de millones de personas, quienes han seguido las instrucciones de la sociedad de consumo, que ha vendido la deuda como la mejor manera de obtener las cosas rápido y fácil, pero con el yugo de una esclavitud financiera de por vida.
¿Moraleja? Por enésima vez: No necesitas de la deuda para crecer financieramente hablando, no. Lo que necesitas es educación financiera, que no es más que ponerle orden a tus finanzas, salir de deudas, ahorrar, invertir y generar riqueza financiera. Para ello puedes escuchar los primeros 212 episodios del podcast “Consejo financiero”.
Para concluir…
Bueno, pues estas fueron las tres películas financieras y cómo poder reescribirlas para lograr un final feliz en cada una de ellas.
Siempre he creído que la vida es como una película, una película en la que aunque no pudimos elegir como comenzaría, si tenemos hojas en blanco y una pluma para decidir como terminará y quizás esto es lo más emocionante de la vida y es que tenemos la capacidad de elegir.
Y como en las películas, quizás tengamos que atravesar muchos retos para terminar cada historia con éxito, algunos con mayor o menor grado de dificultad, pero todos sin excepción, tenemos la posibilidad de lograr la mejor versión de nuestra vida personal y financiera en el futuro.
Entonces, ¿Por qué no tomar la pluma y esas hojas en blanco que están por escribirse en la película de nuestra vida?
Como lo dijo sabiamente el político Karl Wilhem Von Humbold
“La manera en que una persona toma las riendas de su destino es más determinante que el mismo destino”
¿Preparado para hacerlo?

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