Hereda a tus hijos con inteligencia, de tal manera que les ayudes, ¡pero no tanto que los eche a perder! ¡Descubre como aquí en Consejo Financiero!
Recuerdo que uno de los monstruos peludos de mi época de secundaria fue el álgebra, materias que pasaba, y me avergüenza contártelo, porque mi compañero de pupitre, una de las lumbreras de la clase, me dejaba copiar en los exámenes.
Esta cómoda situación me llevaba a tomar las clases sin ningún esfuerzo, pues si ya tenía a semejante cerebro al lado mío, pues para que estudiar… De hecho, llevaba meses, quizás años sin entender ni jota de lo que los profesores enseñaban en el tablero, pues al fin y al cabo ese tema del álgebra ya lo tenía resuelto, con mi brillante amigo de al lado.
Hasta que la catástrofe llegó como en tercer año de secundaria cuando nos cambiaron de puesto y me quedé sin la valiosa ayuda de mi amigo, razón por la cual vino el desastre académico y con éste la necesidad de hacer algo que no había hecho en toda mi secundaria: Estudiar álgebra. Y estudiar entre otras cosas porque si perdía esta asignatura, perdía el año y si lo perdía, la integridad de mis nalgas y la posibilidad de continuar estudiando se verían seriamente en riesgo.
Ante tremendo aprieto, me tocó hacer algo que hasta ese momento nunca había imaginado hacer: Tomar la famosa álgebra de Baldor, y empezar a explorar sus terroríficas páginas llenas de números, letras ecuaciones y todo tipo de símbolos que recordaba vagamente haberlos visto alguna vez en aquellas clases desperdiciadas por mí.
Bueno, pues recuerdo vívidamente aquel soleado día cuando estresado, después de llegar del colegio y almorzar, me senté en mi cama, acerque el butaco de madera que me sirvió por años de escritorio, y abrí ese espeluznante libro para cualquier niño de esa edad y me atreví hacer el primer ejercicio propuesto allí, lográndolo resolver yo mismo por primera vez en mi vida y luego lo mismo con el segundo, el tercero, el cuarto ya con más nivel de complejidad y así con el resto hasta que sentí algo parecido a un tipo de éxtasis y alegría al descubrir que no era un burro como me lo había creído por años, sino todo lo contrario, que era un chico inteligente que podía valerse por si mismo en el temible mundo de las matemáticas y que nunca más necesitaría la ayuda de alguien para aprobarlas, al contrario, en el futuro dicha habilidad me convertiría en profesor de mis compañeros de secundaria y universidad.
¿Moraleja? Si nunca hubieran cambiado a mi compañero de pupitre, no habría tenido la necesidad de estudiar, de esforzarme y sobre todo, no hubiera descubierto la habilidad con los números que no tenía idea que tenía, sumado a que quizás, hoy en día sería un analfabeta financiero.
Bueno y te preguntarás ¿por qué te cuento esta emocionante historia, por lo menos lo es para mí, de superación personal?
Muy sencillo: Porque ser dependiente o tener alguien que haga las cosas por nosotros o tener todo al alcance de nuestras manos atrofia nuestra mente y nuestro desarrollo, como me pasó a mí en esta historia, convirtiéndonos en lastre para nuestras familias y la sociedad.
Queridos papás escúchenme con atención: Cuando le resuelves prácticamente el examen de la vida a tus hijos los estás atrofiando al punto que un día no van a querer salir ni de su cuarto ni de la casa a enfrentar la vida y si salen, van a ser dependientes financieros toda su vida. Por eso , hereda a tus hijos el conocimiento necesario para ser exitosos.
Acompáñame en este post donde analizaremos cómo no llegar a ese punto y a encontrar ese sano equilibrio entre la ayuda que deben recibir y lo que ellos mismos tienen que construir.
Hereda a tus hijos: “Las dificultades nos hacen desarrollar talentos que no sabíamos que teníamos”
Vale. En el libro “El millonario de al lado de Thomas Stanley y William Danko” dice que la gran mayoría de los millonarios en Estados Unidos son de primera generación, es decir, que construyeron sus riquezas desde ceros, o sea, que heredaron muy poco o simplemente no heredaron nada y a partir de dicha escasez, desarrollaron la capacidad para construir las fortunas que edificaron.
Pero hay un dato adicional que hay que tener en cuenta y es el siguiente: y es que por lo general la riqueza financiera familiar no se mantiene a lo largo de las generaciones, sino que la tendencia es que va desapareciendo generación tras generación, hasta que mas o menos la tercera o cuarta generación no ve un centavo de lo que sus prósperos abuelos o bisabuelos lograron construir alguna vez, simplemente porque atención: cada generación de papás le resolvió la vida financiera a sus hijos dándoles todo lo que ellos no pudieron tener. Hereda a tus hijos esta ideología, es un deseo claramente hermoso y bien intencionado, pero que cuando se sale de proporciones puede ser contraproducente para ellos. ¿Por qué?
Porque las dificultades son el mejor gimnasio de la vida. A mayor grado de dificultad, mayor grado de responsabilidad, a mayor grado de responsabilidad, mayor grado de desarrollo personal y a mayor grado de desarrollo personal, mayor grado de independencia económica y personal.
Cuando le resuelves la vida financiera a tus hijos, es decir, cuando de pequeños no les enseñaste responsabilidad, de adolescentes les diste gusto en todos sus caprichos, cuando cumplieron la mayoría de edad no los obligaste hacer una carrera universitaria, a hacerse cargo de su vida ni mucho menos ir a trabajar para que descubrieran el valor de las cosas, cuando se casen le facilitarás aún más la vida comprándoles una casa y un carro porque si, les regalarás los muebles, les pagarás las cuentas, les ayudarás con el estudio de sus hijos y un largo etcétera, estarás castrando el desarrollo personal y financiero de ellos, haciendo que a la larga, cuando tu faltes, no sepan como mantenerse a flote financieramente hablando y se pierda lo que tanto trabajo te costó dejarles. Y una vez más, hereda a tus hijos lo necesario para hagan algo, pero no tanto para que no hagan nada.
Ahora, con esto no te estoy diciendo entonces que les quites todo apoyo financiero y no les heredes absolutamente nada, sino que los empoderes desde muy jóvenes a ser independientes personal y financieramente hablando.
Warren Buffett, uno de los hombres más ricos del mundo es un ejemplo de esto. Imagínate que hace algunos años decidió donar el 99% de su fortuna a causas benéficas y tan solo heredar el 1% a sus tres hijos. ¿Por qué?
Cualquiera podría pensar con esto que Warren Buffett es un viejo tacaño, ¡Que pecadito dejar a sus pobres hijitos con tan sólo el 1% de su fortuna! Pero las canas de este hombre van más allá de haber construido la fortuna que construyó.
En una nota enviada a los accionistas de Berkshire Hathaway, la firma que preside y con la cual construyó el emporio que tiene, anunció en Junio de 2021 que “después de mucha observación de las familias súper ricas que conocía, recomendaba hereda a tus hijos lo suficiente para que puedan hacer cualquier cosa, pero no lo suficiente para que no puedan hacer nada”.
Bueno, pues esto es lo mismo que tenemos que hacer con nuestros hijos. Darles lo suficiente para darles un empujón, pero no tanto para que se vuelvan zánganos financieros.
Desde pequeños hereda a tus hijos y enséñales responsabilidad y no satisfagas todos sus caprichos, en su adolescencia enséñales a ser responsables de su vida, en su mayoría de edad motívalos sin temor a enfrentarse al mercado laboral, donde recibirán órdenes, tendrán responsabilidades y serán sometidos a presión, a pagar sus primeras cuentas, a ayudar financieramente en la casa, a responder por su universidad si se la pagas tú o se la pagan ellos, enséñales a administrar su dinero, a ahorrar, a invertir, a comprar sus propias cosas, a hacerse responsable de su primera hipoteca, a ahorrar para comprarse ellos mismos su primer carro, a que vayan comprando poco a poco los muebles de su casa, a manejar ellos solitos su presupuesto, a darles autonomía en sus decisiones, todo esto con tu acompañamiento motivación y consejo, así tengas todos los recursos económicos para facilitarles este proceso.
Puede que suene algo cruel tener recursos y no ayudar a tus hijos, pero es la única forma en la que ellos puedan recorrer el camino que tu recorriste que te llevó al nivel de desarrollo personal y financiero que alcanzaste. Ellos mismos tienen que abrir su propia álgebra y hacer todos los ejercicios. Deben tener claro que aunque algún día heredarán algo, ellos tienen que construir su propio patrimonio, sin depender de ti ni contar con lo que les heredarás.
Ahora, esto no significa que de vez en cuando no les des un empujoncito, ayudándoles con una parte de la cuota inicial de su apartamento, obsequiándoles la nevera o ayudándoles con una parte del capital que necesitan para su emprendimiento.
Vale. Ahora abordemos la gran pregunta que nos ocupa en este episodio y es ¿Cuánto heredarles para ayudarles a que hagan algo con dicho patrimonio pero no tanto para que no terminen haciendo nada con su vida?
Yo creo que todo depende del nivel de madurez al que ellos hayan llegado en su vida y de la forma en la que ellos hayan demostrado manejar su propio dinero, de tal suerte que quizás al hijo díscolo y holgazán habrá que heredarle apenas los suficiente para que con eso tenga que obligarse a trabajar y quizás al hijo sabio dejarle más para ayudarlo a crecer aún más pero no tanto que lo eches a perder.
Yo se que quizás con esto estoy rompiéndote el paradigma de dejarle todo a tus hijos por partes iguales, pero pregúntate que es lo mejor para ellos y cual es el mejor uso que le puedes dar al patrimonio que construiste.
Ahora ¿Qué hacer con el resto? Al igual que Warren Buffett, considera quizás heredarle una parte de tu patrimonio a organizaciones benéficas con las que simpatices, o quizás a personas que conoces o que te sirvieron toda la vida y que tu donación podría cambiarles la vida. ¿Por qué no?
Para concluir…
Bien este fue un breve análisis de cómo encontrar ese sano equilibrio entre la ayuda que deben recibir tus hijos y lo que ellos mismos tienen que construir.
Para finalizar este post quisiera dejarte con lo siguiente: hereda a tus hijos todas las enseñanzas desde temprana edad hacerse responsables de su vida, no tendrás problemas de carácter en ellos cuando sean adultos, lo cual facilitará ese proceso de transferencia patrimonial llegado el momento. Dejar en manos de hombres y mujeres de bien tu patrimonio no sólo será una tranquilidad para ti, sino que ellos no te discutirán ni pelearán entre ellos si decides donar una parte de éste a otras personas u organizaciones que lo necesitan aún más, porque ellos ya habrán construido su propio patrimonio y la verdadera tarea en tu rol de papá o de mamá estará completada. ¿Por qué?
Porque la verdadera responsabilidad que tienes como papá no es dejarles dinero, no, sino formar en ellos el carácter y la madurez necesarios para hacer el suyo y tener éxito en todas las áreas de su vida.
Te dejo con esta súper frase de Louis Pasteur, como la cereza en el postre de este post y es:
“No le evites a tus hijos las dificultades de la vida, más bien enséñales a superarlas”

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