¿Qué lecciones financieras puedes aprender del refrán “pan para hoy, hambre para mañana?” ¡Descúbrelo en Consejo Financiero!
Quiero contarte que cuando mi papá nos traía cosas ricas a la casa, recuerdo que mi mamá nos decía “esperen, toca tasar” queriéndonos enseñar que si queríamos que esas delicias duraran varios días, pues tocaba comer una pequeña ración por día. Y si, aunque era difícil esperar al siguiente día, lográbamos disfrutar al máximo esas ricuras por el mayor tiempo posible.
Bueno, pues lo que nos estaba enseñando mi mamá era a postergar la recompensa, que es el ejercicio de esperar hoy para disfrutar mañana.
Sin embargo, parece ser que muchísimas mamás de esa generación o de las nuevas, no son o fueron como la mía, pues hoy en día tendemos hacer lo contrario: a disfrutar hoy sin pensar en el mañana, comportamiento que lo podemos resumir en el famoso refrán “Pan para hoy, hambre para mañana”.
¿Me acompañas para que descubramos si vivimos en la inmediatez de esta frase o planificamos nuestro futuro?
Cuál es el significado de “Pan para hoy, hambre para mañana”…
Bien. “Pan para hoy, hambre para mañana” es una frase que nos advierte que si nos comemos todos los recursos que tenemos hoy, tendremos hambre mañana. Así de sencillo.
¿Cuándo la aplicamos?
La pregunta que deberíamos hacernos es ¿en que ocasiones de nuestra vida actuamos así? veámoslo a continuación
Cuando nos gastamos todo nuestro sueldo
Bueno pues la primera forma en que nos “atarugamos de pan” es cuando nos gastamos todo lo que nos ganamos sin siquiera pensar en que será de nuestro futuro, excusándonos como lo veíamos recientemente con el famoso “me lo merezco” el mantra perfecto para desocupar nuestra cuenta apenas el dinero llegue a esta, como le sucedía a una simpática compañera de trabajo quien decía que “le picaban las manos con toda esa plata en la cuenta recién le pagaban”
Y claro, hay pocas cosas tan placenteras como salir de shopping o ir a comer con el poder de tener la cuenta bancaria llena, pero la resaca financiera viene días después cuando tenemos que pagar los servicios públicos, el alquiler y en general las cosas esenciales de nuestra vida, resaca que se agudiza la última semana del mes, donde estamos pidiendo plata prestada para el bus o para ir a almorzar. ¿humillante, no?
Cuando nos endeudamos
La segunda forma, en que no sólo nos comemos el pan de hoy, sino el que vamos a recibir en el futuro, es cuando nos endeudamos con dinero plástico para financiar nuestro estilo de vida y de paso, poder llegar a fin de mes.
Podríamos decir que endeudarnos viene siendo la evolución más crónica de la situación anterior, donde no contentos con arrasar con nuestros ingresos, ¡empeñamos nuestros ingresos futuros! para seguir dándole rienda suelta a nuestros gustos y para no tener que pasar por la pena de pedir prestado para almorzar o recibir de vuelta a los niños por no haber pagado la pensión a tiempo, pues financiamos el resto del mes con deuda. Facilito, ¿no?
Cuando queremos las cosas para ya
La tercera forma en la que nos comemos la panadería completa, ahí si, es cuando queremos comprar bienes de consumo costosos como un carro, electrodomésticos, muebles, unas vacaciones o el último iphone a crédito, pues no tenemos la fuerza de voluntad para decirnos a nosotros mismos que no, en lugar de esperar a ahorrar el dinero y ahí si comprar.
No sé si alguna vez has presenciado la escena de un niño malcriado haciendo una pataleta tirándose al piso y gritando porque sus papás no le han cumplido un capricho. ¿desagradable no?
Bueno, pues cuando queremos cumplir todos nuestros deseos para ya endeudándonos, estamos obrando como ese niño, careciendo de toda perspectiva y carácter para ejercer dominio propio sobre nuestros propios apetitos.
Cuando rompemos el marrano
La cuarta forma de no sólo de comernos el pan hoy sino de auto robárnoslo es cuando queremos “romper nuestro marrano” es decir, intentar saquear los ahorros que hemos hecho voluntariamente en el pasado o los que nos ha tocado hacer por obligación.
Cuando me refiero a los ahorros que hemos hecho voluntariamente me refiero a ese ahorro que empezaste hacer por ejemplo para la universidad de tus hijos o para comprar vivienda o aún, para irte de vacaciones, donde hiciste el firme propósito de cumplir con dichos objetivos financieros a través del ahorro.
El problema es que las finanzas personales no son una carrera de 100 metros, sino una maratón y no todos están dispuestos a correrla, perdiendo la paciencia y terminan descunchando los ahorros en otra cosa, normalmente en algo que la gente suele llamar “nuevos proyectos”
Y cuando me refiero a los ahorros que nos ha tocado hacer por obligación, me refiero a los aportes que por ley nos toca hacer para nuestro plan de retiro.
Como te lo he contado previamente, trabajo como asesor financiero ofreciéndole alternativas de ahorro e inversión a mis clientes, entre ellas su plan de retiro.
Mira, es gracioso ver como hay un montón de gente que viene a mi sólo para preguntarme si existe algún recurso legal o truquillo para sacar el dinero que han acumulado para su pensión, pues ellos tienen un sinfín de “proyectos” buenísimos que le darían un mejor uso a ese dinero.
Afortunadamente en Colombia y creo que en la mayoría de nuestros países, el dinero de las pensiones está blindado contra nuestros apetitos, perdón “proyectos” de corto plazo, impidiendo disponer de esos recursos anticipadamente, blindaje que últimamente está siendo amenazado por cuenta de algunos cambios en la legislación.
El asunto es que la gente me hace “berrinches financieros” poniéndose brava conmigo, yo que culpa, o incluso hasta contratan un abogado mostrando su apetito desbordado por robarse a si mismos, cuando les digo que afortunadamente no pueden sacar el dinero destinado para su pensión cuando les de la gana, bueno esto último no se los digo así, pero si se los doy a entender.
Es increíble como tendemos a cambiar de opinión con frecuencia y autosabotear nuestros propios planes financieros. Por eso es que es tan importante ejercitar el dominio propio y la racionalidad sobre ojo: nuestras emociones, que son las peores consejeras financieras de la historia.
Cuando no ahorramos para el retiro
Y finalmente nos comemos el pan de hoy para aguantar hambre mañana cuando no ahorramos algo adicional a lo que tenemos que aportar de ley para nuestro plan de retiro.
Y quizás la razón para que esto suceda es que pensamos que seremos jóvenes y bellos toda la vida y que nunca nos faltaran fuerzas para trabajar y ganar dinero, razón por la cual no le vemos sentido de ahorrar algo adicional a nuestros planes de retiro.
Pensar así no sólo es equivocado sino altamente irresponsable, pues inevitablemente los años vendrán y tendremos que dar cuenta a nosotros mismos en el futuro sobre si durante nuestra vida guardamos los recursos que necesitábamos para ese momento o tristemente no lo hicimos.
Mira, no es nada chévere llegar a cierta edad y tener que depender económicamente de los hijos o de los subsidios del estado o peor aún, tener que seguir trabajando para poder subsistir. Mi invitación es a que reflexiones al respecto y evites llegar a este punto. ¿Vale?
Para concluir
Bueno, pues estas fueron las reflexiones del famoso “Pan para hoy, hambre para mañana, que ojalá podamos convertir en algo así como “Pan para hoy, provisión para mañana”
Estaba acordándome con este episodio que de mi mamá también aprendí valiosas lecciones financieras, entre ellas el ejercitar la voluntad a la hora de consumir.
No es el propósito de las finanzas personales competir, pero después de muchos años creo tener una vida financiera mucho más estable que la de muchos de mis amigos y compañeros de trabajo y creo que en buena parte ha sido por esta enseñanza.
Recuerdo que gracias a ésta, durante mis primeros años de vida laboral casi que ahorraba todo mi sueldo, porque aunque no tenía muy claro el porqué, sentía que ahorrar era algo muy importante para el futuro.
El caso es que aunque empecé a ganar cada vez más dinero, seguí ahorrando y gastando sólo en lo necesario, montando en bus por años, almorzando corriente y remontando mis zapatos.
Hasta que un buen día y ya con educación financiera, llegaron el cumplimiento de los primeros objetivos financieros, los cuales empecé a cumplir con relativa facilidad, gracias al esfuerzo financiero de los primeros años y hoy sigo con el hábito de mirar al futuro, para preparar los años venideros.
Creo que guardar una parte del pan que llega a nuestras manos hoy pensando en el futuro es como cuando vas subiendo una montaña en bicicleta, sudas, sientes cansancio, dolor muscular y pasan cientos de pensamientos de abandonar en los momentos de mayor esfuerzo, pero cuando llegas a lo planito o mejor, ahhh, a la bajada, sientes esa deliciosa brisa en tu rostro que te dice que ha valido la pena el esfuerzo de la subida y ahí todo se vuelve más fácil.
Entonces, ¿por qué no desarrollar el hábito de ejercitar el dominio propio hoy para cosechar frutos abundantes y sobre todo tranquilidad en el futuro?
Recuerda que preciso en este momento, que escuchas este episodio, estás construyendo tu futuro. ¿Cómo quieres que este sea?

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